Siete restaurantes donde puedes seguir viviendo la sobremesa en Madrid (porque sí, existen)

En un Madrid de prisa y turnos de comidas, os proponemos siete locales que resisten al reloj y celebran el arte de alargar la comida: una selección gourmet de Ruavieja y Time Out para reivindicar y recuperar la sobremesa
Imanol Calvo
Imanol Calvo
Time Out en colaboración con Ruavieja
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Es una de esas grandes paradojas de Madrid: la ciudad se mueve a un ritmo frenético y, al mismo tiempo, sigue conservando lugares en los que disfrutar de una buena sobremesa en la mejor compañía. Y sin embargo, esa bonita tradición tan nuestra se está perdiendo poco a poco, y cada vez es más difícil encontrar una mesa en la que quedarse sin prisa. Por eso, ha llegado el momento de reivindicarla. 

Ruavieja, el licor que es un auténtico 'must' en toda sobremesa que se precie, abandera esa pasión por lo nuestro. Poner el foco en las conversaciones que se alargan más de lo previsto. En las confesiones entre amigos que surgen con el estómago lleno. En los pequeños momentos que, al fin y al cabo, son la salsa de la vida. 

De la mano de esta marca, embajadora oficial de estos finales dulces (si no habeis visto su última y original campaña, ya tardáis), desde Time Out os invitamos a realizar una ruta por esos lugares de Madrid donde la sobremesa sigue viva. Siete locales para comer bien, charlar mejor y brindar sin prisas (en algunos, con chupito de Ruavieja cortesía de la casa). Aquí tenéis el mapa completo para no perderos ni una, ¡bienvenidos a las mejores sobremesas! 

Café Comercial

¿Qué decir a estas alturas de uno de los locales más emblemáticos de la capital? En las mesas del Café Comercial (Glorieta de Bilbao, 7) se han tejido miles de historias, se han arreglado y roto amores y amistades y... sí: se han apurado (muchas) copas con calma. Un lugar donde el tiempo parece detenerse, y en el que pedir un Ruavieja al final de la comida es casi una tradición no escrita.

Miguelín

La Neotaberna Miguelín (Santa Engracia, 57) está unanimemente considerada como uno de los grandes templos del buen comer en el corazón de Chamberí, ese distrito que se ha convertido en sinónimo de vanguardia gastronómica y cartas deliciosas. Su Tarta de Santiago con Ruavieja, exclusiva de esta ruta, es la guinda perfecta de una comida donde manda la tradición y el buen hacer. 

Santiago Ultramarinos

A medio camino entre taberna y casa de comidas de las de toda la vida, Santiago Ultramarinos (Pza. de los Sagrados Corazones, 1) combina lo castizo con lo moderno. Su menú incluye un chupito de Ruavieja que llega con la misma naturalidad que el postre: como cierre de una comida que no se mide en minutos, sino en recuerdos y sensaciones.

Gonzaba

Uno de los asadores más reputados del Barrio de Salamanca. Gonzaba (C/ Hermosilla, 103) es sinónimo de las carnes más selectas y el mejor marisco, ambos con denominación de origen gallega. Aquí, el Ruavieja es licor de la casa, y lo sirven con ese mimo que convierte una comida en un acontecimiento. 

Anica

Perfecto para una comida, pero también para un afterwork. Anica (C/ Profesor Waksman, 5) es uno de esos locales ideales para perder la noción del tiempo en esas sobremesas en las que uno se encuentra a gusto. Y eso sucede cuando, tras una comida perfecta elaborada con la mejor materia prima de temporada, el amable personal te invita a un chupito Ruavieja. 

Barbudo

Una de esas apuestas seguras del barrio de Salamanca. Detrás de Barbudo está el prestigioso chef José Carlos Fuentes, que ha conseguido hacer de este local del número 57 de la calle Príncipe de Vergara uno de los grandes referentes gastronómicos de la capital. Si la experiencia se culmina con la invitación un chupito de Ruavieja... mejor imposible. 

Orgaz

El equilibrio perfecto entre elegancia y cercanía. Cocina de autor, un servicio impecable y un entorno pensado para quedarse. El resturante Orgaz (Avda. de los Andes esq Av. del Arroyo del Santo) está especializado en cocina tradicional con un punto exclusivo irresistible. Y de nuevo, para poner la guinda, nada como un chupito de Ruavieja: invita la casa. 

Porque, recordad:la sobremesa no es solo ese rato después de comer: es prácticamente un arte. Es el momento en que el reloj deja de importar, las risas se mezclan con los cafés y los licores, y las historias fluyen sin guion. En una ciudad que parece vivir con el cronómetro en la mano y las prisas siempre presentes, detenerse a compartir una sobremesa es casi un acto de rebeldía. Un recordatorio de que lo importante no siempre está en lo que hacemos, sino en cómo y con quién lo compartimos. Y Ruavieja quiere invitarnos a hacerlo por todo lo alto. ¿Brindamos?

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