1. Borde[R]
    Ismael Moyar | Borde[R]
  2. Borde[R]
    Ismael Moyar | Borde[R]
  3. Borde[R]
    Ismael Moyar | Borde[R]

Reseña

Borde[R]

5 de 5 estrellas
  • Teatro
  • Cuarta Pared, Embajadores
  • Crítica de Time Out
Publicidad

Time Out dice

Hay algo profundamente reconocible, y a la vez incómodo, en Borde[R], la nueva pieza de la Compañía del Sr. Smith que regresa estos días a la Sala Cuarta Pared. Una entra pensando que va a reírse (y se ríe, vaya si se ríe), pero sale con una sensación más difícil de nombrar. Como cuando te das cuenta, ya en frío, de que quizá aquella vez te enfadaste más de la cuenta. O muchas más.

Yo la vi en su estreno en el festival SURGE Madrid y, curiosamente, la memoria que me ha quedado no es la de una obra cerrada, sino la de una experiencia que se te queda adherida, como ese zumbido leve que no sabes muy bien de dónde viene. Ahora, en esta nueva temporada, esa sensación sigue ahí, quizá más afinada, más consciente de sí misma.

La premisa es sencilla, casi doméstica: un conflicto en una oficina de registro del Ayuntamiento. Gente que discute, que se empuja, que pierde los papeles. Y, sin embargo, lo que hace Pedro Casas no es contarnos qué ha pasado, sino por qué hemos llegado hasta ahí. Y ese "hemos" no es casual. La obra tiene algo de espejo deformante, pero no tanto por la exageración como por la cercanía. Es fácil reconocerse en esos personajes que, poco a poco, van desgranando sus pequeñas tragedias cotidianas.

La obra tiene algo de espejo deformante, pero no tanto por la exageración como por la cercanía

La estructura fragmentaria, que podría ser un riesgo, aquí juega a favor. Vamos viajando hacia atrás en el tiempo, encajando piezas de un puzzle emocional que no siempre encaja del todo (y eso también está bien). Un parto, una conversación sobre cómo llamar a un hijo, una cena incómoda entre parejas, un trayecto en metro interrumpido por una tragedia que apenas roza la conciencia de quien llega tarde al trabajo. Escenas que, vistas por separado, podrían parecer incluso banales, pero que en conjunto construyen esa olla a presión que todos, en mayor o menor medida, llevamos dentro.

Hay momentos especialmente brillantes en cómo la obra articula lo físico con lo verbal. La coreografía del caos, porque lo que ocurre en escena está milimétricamente medido, aunque parezca lo contrario, sostiene gran parte del ritmo. Los cuerpos chocan, se persiguen, se contienen… y de pronto, un monólogo te deja clavada en la butaca. Sin aspavientos.

Recuerdo especialmente uno, el del 'rider' despedido, donde la máscara de la cordialidad se resquebraja. Esa confesión de estar fingiendo todo el tiempo, para los demás, pero también para uno mismo, resuena con una verdad incómoda. No hay juicio, o al menos no uno evidente. Más bien una especie de constatación: estamos agotadas, y no siempre sabemos por qué. El humor, que podría haber sido una vía de escape fácil, aquí funciona como una herramienta más compleja.

Ahí está el hallazgo, en esa risa que se corta un poco antes de tiempo

Es un humor que a veces roza lo absurdo, otras lo cruel, y en muchos momentos lo ridículamente humano. Te ríes de situaciones que, si te paras a pensarlo dos segundos más, dejan de tener tanta gracia. Y ahí está el hallazgo, en esa risa que se corta un poco antes de tiempo.

Hay una escena, la del "primer momento border", que condensa muy bien el espíritu de la pieza. No tanto por lo que ocurre, sino por cómo nos coloca como espectadores. Incómodos, sí, pero también cómplices. La obra juega con esa delgada línea sin caer en la provocación gratuita, algo que no siempre es fácil en propuestas de este tipo.

El elenco (Tania Medina, Luna Mayo, Marta Pons, Iván Serrano, Jorge Vidal y Asier Iturriaga) trabaja desde un lugar muy afinado. No hay lucimiento individual, sino una especie de engranaje colectivo que sostiene el tono de la pieza. Y eso, en un montaje que pide tanta precisión física y emocional, es de agradecer. Se nota el trabajo, pero no pesa.

Si tuviera que ponerle un pero, y lo hago con cariño, diría que en algunos momentos la acumulación de ideas es tal que una necesita un pequeño respiro que no siempre llega. Hay tantas capas, tantos estímulos, que por momentos cuesta decidir dónde mirar o qué escuchar. Pero también es verdad que esa saturación forma parte del propio discurso de la obra. Quizá no sea un fallo, sino una decisión. O las dos cosas a la vez.

¿En qué momento hemos dejado de ver a los otros como personas y hemos empezado a verlos como obstáculos?

Lo que sí queda claro es que Borde[R] no busca ofrecer respuestas. Más bien lanza preguntas, a veces incómodas, sobre cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. "¿En qué momento hemos dejado de ver a los otros como personas y hemos empezado a verlos como obstáculos?", se desliza en una de sus escenas. Y una, sin querer, hace memoria.

El tramo final, con ese monólogo atravesado por una angustia difusa, no por algo concreto, sino "por el simple hecho de estar en el mundo", tiene algo de catarsis contenida. No es un cierre redondo, ni falta que le hace. Es más bien una puerta entreabierta, una invitación a seguir pensando después.

Sales del teatro con la sensación de haber pasado un buen rato, de haber reído, de haber reconocido situaciones propias, esa vez que perdiste los nervios y luego pensaste "bueno, tampoco era para tanto". Pero también con un pequeño nudo, una inquietud que no molesta del todo. Que incluso se agradece.

En tiempos donde todo parece ir demasiado rápido, propuestas como Borde[R] se agradecen

En tiempos donde todo parece ir demasiado rápido, donde la paciencia escasea y el ruido lo invade todo, propuestas como Borde[R] se agradecen. No porque nos tranquilicen, sino porque nos permiten, al menos durante un rato, mirar ese ruido de frente. Y, quién sabe, quizá entenderlo un poco mejor.

La obra puede verse en la Sala Cuarta Pared hasta el 4 de abril. Merece la pena acercarse. Aunque solo sea para reírse… y descubrir de qué.

Detalles

Dirección
Cuarta Pared
Ercilla, 17
Madrid
28005
Transporte
Embajadores (M:L3) y Acacias (M:L5) | Autobús: líneas 27, 34, 36, 41, 60, 78, 116, 118, 119, 148 y Circular | Embajadores (Cercanías:C5) | Vehículo propio

Fechas y horas

Publicidad
Últimas noticias