Poner a Robert Wilson al frente de la primera gran cita del Festival de Otoño es una forma bastante clara de decir qué clase de teatro quiere defender esta edición.
Wilson murió en 2025, pero su influencia sigue estando por todas partes. Quien haya visto alguno de sus montajes sabe que entrar en su universo implica aceptar otras reglas. La luz pesa tanto como la palabra, el movimiento parece medido con regla y el tiempo adquiere una dimensión distinta. No es un teatro que tenga demasiada prisa por explicarse.
En 'PESSOA - Since I’ve Been Me', Wilson se acerca a Fernando Pessoa y a sus heterónimos, esos otros yo que el escritor portugués convirtió en una de las grandes cuestiones de su literatura. Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis aparecen en una dramaturgia construida a partir de sus textos y de una puesta en escena que juega con la repetición, la fragmentación y la imagen.
Y aquí hay un nombre que hace que la cita resulte todavía más apetecible: María de Medeiros, actriz y cantante que encabeza el elenco seleccionado por el propio Wilson.
Será un estreno en España y también una despedida. La oportunidad de ver una creación póstuma de uno de los grandes renovadores de la escena contemporánea tiene un peso especial. Pero más allá de la dimensión histórica, hay una pregunta que nos interesa todavía más: qué ocurre cuando la poesía de Pessoa se encuentra con el lenguaje visual de Wilson.

