Incerta glòria

Teatro
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Autor: Joan Sales. Dramaturgia y dirección de escena: Àlex Rigola. Con: Andreu Benito y Joan Carreras.
 
'Incerta glòria', la gran novela catalana sobre la Guerra Civil. ¿Pero es la adaptación de Àlex Rigola la obra de teatro sobre el texto que mejor ha descrito la contienda fratricida? Al espectador le llegan mensajes confusos. Es una guerra extraña donde el frente parece disputarse en la retaguardia, donde es más fácil confraternizar con el enemigo del bando nacional que con los enemigos que quedaron en casa, donde se insinúa que el huevo de la serpiente del desorden se incubó mucho antes del alzamiento del 36.
 
Es cierto que el texto de Joan Sales está sembrado de reflexiones que encajarían en los mejores títulos que han descrito el sinsentido de la guerra. Pero si hiciéramos el ejercicio imaginario de dibujar un cuadro con los retazos de los anhelos de los protagonistas –los recogidos en el escenario– saldría la expectante serenidad de un árbol solitario de Caspar David Friedrich; y si pintáramos sus miedos tendríamos una pesadilla de William Blake. Más que terror a la herida física, lo que se expresa es pavor por las heridas de consciencia de una sociedad inestable y los agentes de esa revolución que nadie desea, ni la República. La guerra es sólo una manifestación y, por lo visto en el TNC, no la peor de ellas.
 
Aligerada del argumento antibelicista, la anti-emocional propuesta dramática de Rigola –rigorosa en su formalismo contemporáneo– se centra en los conflictos interiores de los personajes y su relación con el paisaje moral que les rodea. Los Monegros sirve para un drama rural lorquiano o un banquete de una tragicomedia de Gombrowicz, y Barcelona para un monólogo que le gustaría a Rodoreda. Un capítulo dedicado a la Trini y Mar Ulldemolins, que llena ella sola una escena en la que Rigola se aleja de sí mismo para ofrecer un delicado retrato del desencanto, ampliado por una fantástica filmación del rostro de la actriz en un intenso plano fijo de emociones cruzadas. Ella representa el buen nivel de la compañía en un montaje que tampoco descifra el misterio de Juli Soleràs, figura incómoda que Sales deja en tierra de nadie entre la atracción y la repulsión.

Por Juan Carlos Olivares

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