El Museo Reina Sofía dedica una gran retrospectiva a Alberto Greco en la que recorre la trayectoria breve pero explosiva de uno de los nombres clave de la vanguardia experimental. Poeta, performer y flâneur radical, Greco convirtió su propia vida en materia artística y fue el fundador del llamado arte vivo, una práctica adelantada a su tiempo.
La exposición reúne obras realizadas en el periodo que va de 1949 a 1965, entre las que hay escritos, pinturas, acciones, collages y objets vivants, y pone el foco en su gesto más radical: llevar el arte a la calle y confundirlo con la vida cotidiana. Firmar personas, declarar ciudades como obras de arte o intervenir el espacio público formaron parte de una aventura creativa abierta, imprevisible y profundamente contemporánea.

