El artista Ángel Marcos lleva al Lázaro Galdiano una muestra concebida específicamente para el centro. A través de tres instalaciones, la exposición reflexiona sobre el acto de habitar más allá de lo físico, como una experiencia emocional donde el paisaje se convierte en memoria y refugio.
El recorrido se articula en torno al agua, la casa y el viaje, combinando fotografía y vídeo en distintos espacios del museo. Las piezas abordan temas como la búsqueda de una vida mejor, la relación con el entorno y el equilibrio entre lo íntimo y lo infinito. En conjunto, la exposición propone una mirada que va más allá del territorio como escenario, explorándolo como un espacio atravesado por huellas humanas y tensiones sociales, y difuminando los límites entre documentación y creación artística.

