Trainspotting

14 películas famosas en las que había mierda de por medio

Amantes del cine y la escatología, aquí tenéis un puñado de escenas muy míticas (y bastante explícitas) que huelen a caca

Publicidad

¿Notáis el olor fecal? Lo que encontraréis aquí es una selección de los zurullos más jugosos de la historia del cine, listos para espantar a la gente de bien y gustar a nuestro público más soez. De un mojón chistoso de dibujos animados a un ataque de diarrea ardiente como un volcán en erupción. Soltad vuestras ventosidades y disponeos a disfrutar de esta orgía escatológica que os cortará el apetito unos cuantos días. Recordad tirar de la cadena al acabar.

RECOMENDADO: 9 películas que contienen mucho sexo

'Saló, 120 días de Sodoma', de Pier Paolo Pasolini

Pasolini, escatólogo de primera, ya había tocado el tema de la mierda en películas anteriores. En su adaptación del 'Decamerón' de Boccaccio, sin ir más lejos, Ninetto Davoli se caía dentro de un depósito fecal, y salía empapado hasta las cejas. Pero nunca lo llevó tan al extremo como en 'Salón'. Las chicas de la imagen vivían recluidas en una mansión junto a un rebaño de lozanos efebos. Cada noche eran obligadas a llenar sus orinales con un buen chorizo que después se servía en bandeja de plata, como exquisito manjar para una panda de aristócratas viciosos. 

'La grande bouffe', de Marco Ferreri

Dirigida por Marco Ferreri en 1973, esta cinta de culto cuenta la historia de cuatro tipos impresentables y muy glotones que se encerraban en una casa para atiborrarse de comida hasta reventar, en plan suicida. Primero se les soltaba la tripa, con algún pedete. Después venían los cólicos. Ellos seguían engullendo, hasta que se producía una gran catástrofe: las tuberías acababan tan obstruidas que el inodoro explotaba y de su fondo brotaba un manantial de mierda espectacular que caía como agua de mayo sobre Marcello Mastroianni.

Publicidad

'Trainspotting', de Danny Boyle

Todos nos acordamos de cuando Ewan McGregor entró en el lavabo más sucio de toda Escocia y se metió en la taza del váter para bucear en el flujo de las deposiciones ajenas. Pero todavía era más bestia la escena en la que Ewen Bremner se despertaba, con la resaca de la droga, en una cama de sábanas rosas y descubría que durante la noche se había cagado por la pata baja. Sus deliciosos excrementos, casi líquidos, acababan esparcidos sobre una mesa de desayuno en la que había alubias, salchichas y huevos fritos.

'Caótica Ana', de Julio Medem

Está lejos de ser nuestra película favorita de Medem –¿qué fue de los buenos tiempos de 'Vacas'?–, pero nos mola ese momento en el que Manuela Vellés se acostaba con un tipo repulsivo que le pedía que se sentara sobre su cara, con la falda arremangada y sin braguitas. El pervertido chupaba y sorbía con su lengua de babosa, y decía: "¡Oh, qué bien que hueles!". Ella aprovechaba la calentura del indeseable para relajar el esfínter sobre su ojo derecho. De ahí salía un ñordo raquítico, fino como un fideo, pero más que suficiente para que el afectado se pusiera como un basilisco. 

Publicidad

'The hated', de Todd Phillips

Hace mucho tiempo, antes de que se le ocurriera arrancar con la franquicia de 'Resacón en Las Vegas', Todd Phillips dirigió un documental sobre GG Allin, icono punk, mito subversivo y escatológico hasta la náusea. Allin tenía tendencias coprofágicas (que significa que comía caca), y hay una serie de fotos bastante conocida donde aparece en bolas, con la cara cubierta de una papilla que, parece, era una mezcla de sangre y estiércol. En esta imagen, extracto de la película de Phillips, lo veis agachadito, mientras el topo le asoma entre las nalgas.

'La boda de mi mejor amiga', de Paul Feig

Fue una de las sensaciones de la nueva comedia americana. Nosotros recordamos, con ternura, ese momento en el que las muchachas salen de comer en un restaurante mexicano, de esos en los que se pasan de chile, y tienen que ir a probarse sus vestidos de damas de honor. Qué inoportuno. A sus intestinos les dará por evacuar el picante en forma de catarata de mierda ardiente. La diarrea será histórica. Y como en la boutique no hay excusados para todas, habrá una que se lo hará montada en el lavamanos. "¡Oh, Dios mío, me baja como si fuera lava!", dirá, con cara de alivio.

Publicidad

'Dr. Slump', de Akira Toriyama

La caca más fabulosa del mundo, sin duda, es la de Arale, saltarina y graciosa. Vivía en la Villa Pingüino y parecía una nube de azúcar, que saludaba abriendo una boca grande como un buzón. Con color de chicle Boomer y esta forma de merengue de pastelería fina daba hasta gusto tocarla. Rosada, blandita. Algunos, de pequeños, no teníamos del todo claro si nos la queríamos llevar a casa y convertirla en mascota doméstica, o si lo que realmente deseábamos era hincarle el diente, como si de una golosina se tratara.

'Pink flamingos', de John Waters

En esta lista no podía faltar la mítica 'Pink flamingos' de John Waters, por ese momento en el que Divine pone la mano bajo el ano de un perro para recoger su boñiga antes de que llegara al suelo. Después se la come. Se dice que Waters alimentó al feliz chucho única y exclusivamente de carne durante un montón de días. Quería que los excrementos de la bestia fueran más sólidos y consistentes, para asegurarse de que el festín fuera bastante generoso. No tenemos noticia de si a ella le resultó indigesto.

Publicidad

'Carmina o revienta', de Paco León

A estas alturas, Carmina Barrios ya es uno de los mitos del cine español. Todos recordamos la escena del pedo en el coche, esa ventosidad persistente, chasqueando a trompicones como el tubo de escape de un ciclomotor. Y, lo mejor de todo, venía con regalito. Nada más terminaba su ruidito de abejorro agónico se empeba a sentir la afluencia de un líquido pestilente que le bajaba como un chorro de melaza por la pantorrilla, hasta alcanzar el tobillo. "¡Qué asco!", gritaba su hija, saliendo del vehículo como un rayo, mientras la genial caganera completaba el trabajo, muy satisfecha.

'One day', de Michel Gondry

Todos hemos soñado alguna vez que llegaría un día en el que nuestra mierda se levantaría de las profundidades del váter como Lázaro en su tumba para vengarse de nuestro intento de homicido frustrado. Allá en el 2001, mucho antes de hacerse famoso con películas como 'La ciencia del sueño', Michel Gondry rodó un cortometraje definitivo al respecto. Su cagallón era un portento de casi dos metros, con patas, brazos y una bufanda hecha de papel higiénico, que lo perseguía calle abajo gritando: "¡Me has intentado matar! ¡Asesino!". La historia tenía un final feliz, en el que el cineasta y su ínclito zurullo acababan juntos en el sofá de casa comiendo palomitas.

Recomendado
    También te gustará
    También te gustará
    Publicidad