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El edificio más fotografiado de Madrid, el emblema de la ciudad que protagoniza anuncios y postales, tendrá desde este jueves 29 de enero una nueva vida. Y qué vida. El Grupo Paraguas ha transformado en algo más de cinco años un edificio de oficinas y seguros en Club Metrópolis, el que está llamado a convertirse en el nuevo ‘place to be’ de la élite madrileña.
'Tiempo para vivir' es el eslogan que han escogido para este nuevo proyecto Sandro Silva y Marta Seco, fundadores del grupo, que ya triunfan en la ciudad (y más allá: Londres, Dubai, Montecarlo…) con restaurantes como Ten con Ten, Numa Pompilio, The Library, Amazónico y Ultramarinos Quintín, entre otros. Para la transformación de este icónico lugar han vuelto a contar con el diseñador Lázaro Rosa-Violán, quien ha querido convertir cada rincón del edificio no solo en algo bonito sino también "en un espacio que contara cosas, que no fuera un local más de restauración sino que concentrara la esencia del buen vivir del madrileño".
Sus 6.000 metros cuadrados incluyen siete conceptos gastronómicos, un hotel boutique de 19 habitaciones y un club privado, que ya cuenta con 1.500 socios y lista de espera. El precio de la membresía es de 2.000 euros por inscripción y 3.500 euros de cuota anual. Serán precisamente los pertenecientes a este club los que podrán disfrutar de algunos de los espacios más espectaculares, como el restaurante Victoria en la primer planta; La Galería, más pensado para picar algo y hablar de negocios; o la Sala del Tiempo, un reservado decorado con relojes antiguos bajo una cúpula acristalada.
También para todos los madrileños
"Nuestra idea es mostrar al mundo cómo somos los madrileños, la forma en la que vivimos, nuestra gastronomía, nuestros vinos… enseñar la forma en la que nos divertimos. Queremos que la gente se sienta a gusto aquí y se lo pase bien. Y en la combinación entre la parte pública y privada va a estar el éxito", aseguraba Antonio Menéndez, director de Club Metrópolis.
Así, el espacio cuenta con una zona abierta al público general en la planta baja. Aquí podréis disfrutar de la Barra de Oricios, especializada en marisco, y Tasca Fina, un restaurante más pensado para platos mediterráneos. Además, de cara a primavera contarán con dos terrazas a pie de calle que seguro se convertirán en las más cotizadas de la zona, una en Gran Vía, con capacidad para unos 80 comensales, y otra en la calle Alcalá, con capacidad para cerca de 30. En la planta -1 se encuentra lo que han llamado el Spa de Langostas, un restaurante y club nocturno con una carta que girará en torno a las brasas y a este marisco.
El resto del edificio se reparte entre el club privado en la segunda planta, el hotel de impresionantes habitaciones en la tercera y cuarta planta (que abre a partir del 1 de febrero), un quinto piso reservado también para que los socios que lo deseen puedan participar en experiencias y actividades y una última planta, la que seguramente se convierta en la joya de la corona: la azotea o ‘rooftop’. Esta terraza, que abrirá previsiblemente en primavera, contará con el último espacio gastronómico, El Jardín. Un lugar idílico donde disfrutar de una comida o cena a los pies de la victoria alada que corona la cúpula dorada, seña inconfundible del edificio. ¿La mala noticia? Será única y exclusivamente para socios.

