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No tiene la vegetación del fabuloso espacio exterior del Museo Sorolla (que aún sigue cerrado), se parece más a ese peculiar jardín que esconde el Museo del Romanticismo pero esta vez el refugio lo hemos encontrado en La Latina. Lejos de las miradas de los cientos de madrileños y turistas que se agolpan en las terrazas del barrio cada fin de semana, hemos descubierto un oasis ideal para echar la tarde leyendo, dibujando o simplemente conversando. Aquí no hay cafetería asociada (y menos mal, porque toda esta clandestinidad y esa tranquila atmósfera se perderían) pero sí bonitos rincones donde sentarte a perder el tiempo.
El precioso jardín del Palacio de Anglona está en todas las guías y los tours a pie (o en bicicleta eléctrica) por el viejo Madrid pero esta pista pasa desapercibida. Es, sin duda, más doméstica, más urbana que histórica. Este espacio verde se esconde en el museo que recoge los orígenes de la ciudad desde los primeros pobladores de la Prehistoria hasta el establecimiento de la Corte y... la entrada es gratuita. Aquí se presenta nuestro patrimonio arqueológico y paleontológico a través de objetos procedentes de las culturas del paleolítico, neolítico y la Edad de los Metales madrileñas, los vestigios romanos aparecidos en los valles del Manzanares y Jarama, la fundación islámica de la ciudad y el desarrollo de la villa tras su conquista en 1085 hasta el siglo XVI. Ya sólo por esto merece la pena hacer la visita, asomarse a su exposición permanente.
Pero hoy ponemos el foco en el jardín del Museo de San Isidro (Plaza de San Andrés, 2), ubicado en el corazón del animado barrio de La Latina y abierto de martes a domingo (de 10:00 a 20:00 h, incluidos los festivos). Aquí, donde crecen plantas y árboles documentados en el Madrid medieval, tenéis un remanso de paz entre tanta taberna y taberna, entre tanto jolgorio desde el desayuno hasta la fiesta nocturna. El lugar encierra también un patio renacentista del siglo XVI, con varias esculturas, magnolio y arce japonés, que no podéis perderos y estos meses tenéis una muestra temporal, 'Debod 1954-1964', con imágenes, procedentes de diversos archivos nacionales e internacionales, que exhiben aspectos inéditos del monumento y del estado en que llegó a la mitad del siglo XX.

