The Diner
The Diner
The Diner

Nuestras recomendaciones gastronómicas

La lista completa de las nuevas aperturas de bares y restaurantes que merecen la pena según nuestros expertos

Publicidad

Restaurantes modernos, bares de vinos naturales, cafeterías de especialidad... todo nos apetece y todo lo probamos. Como sabemos que es imposible seguirle el ritmo a la gastronomía madrileña, aquí tenéis una lista con los últimos sitios que hemos visitado, con nuestra opinión sincera sobre lo que nos han parecido y si repetiríamos (o no). Una lista de lo más completa para compartir con amigos antes de reservar mesa para este fin de semana. 

RECOMENDADO: Los restaurantes y bares más nuevos de Madrid

Clica aquí si quieres más información sobre nuestros estándares editoriales y nuestras directrices éticas para crear este contenido.

Las últimas recomendaciones para comer y descubrir bares en Madrid

  • Retiro
  • precio 3 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Grata sorpresa la que protagonizan los argentinos Juan Patricio Campbell y Gastón Dahir en el corazón del barrio de Ibiza. Tras recorrer mucho mundo y forjarse en cocinas de renombre, como los madrileños Santerra y Le Bistroman Atelier, o el italiano Bros, la dupla al frente de este atractivo bistró se ha propuesto hacernos viajar por el mundo a través de platillos pensados para compartir y disfrutar a lo grande. "Nuestra propuesta busca rescatar las maneras de cocinar de antaño. Tenemos una base técnica francesa, italiana y española, pero siempre con la mirada puesta en lo que ocurre en Asia, Medio Oriente y América". Es lo que nos comentan antes de que empiece el festín en el recién inaugurado BAS, el nuevo sitio favorito de los amantes del producto, la cocina estacional… ¡Y la caza! Pero antes de hablaros de su imprescindible pichón de caserío con maíz, hojas de vid y cebada, lo suyo es detenerse en el snack de bienvenida con el que te reciben en esta casa. Consiste en una berenjena en escabeche que se acompaña de una esponjosa focaccia casera y que no es otra cosa que el "pacto tácito" que tenían Gastón y su madre. "Ella me las preparaba cuando estudiaba fuera para tentarme a volver a casa (risas). Y cuando la probó Juan Pablo, sorprendido por su sutileza y potencia, lo vimos claro". Con este bocado ya te avisan de que aquí no solo se viene a comer muy bien, también a emocionarse y a dejarse embriagar por la bella historia que tienen Campbell y Dahir –con antepasados...
  • Taberna
  • Latina
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es la tercera arista de un triángulo que, dibujado sobre el mapa del este de Madrid, deja clara que la base (el restaurante Gozar y el puesto de mercado Picar by Gozar) fue primero: la delata su proximidad, aunque sea solo un paseo de veinte minutos el que separa el mercado de Tirso de Molina y sus alrededores (donde se encuentran los dos primeros locales de este pequeño grupo) de Gozar en la Gloria. Hay que subir, remontando el paseo de Extremadura, para llegar hasta allí. Local en esquina, con barra principal y otras aledañas, buena luz por sus ventanales a ambos lados y una terraza donde se juntan vecinos y curiosos llegados a probar la propuesta all day de Pablo Morales, que lleva ya un tiempo afinando un mismo lenguaje, transversal a todos sus proyectos. En Gozar en la Gloria el cocinero y emprendedor madrileño remarca su constante y desdramatiza la idea de una experiencia gastronómica encorsetada en una apuesta por el disfrute en cualquiera de sus versiones. Del desayuno a la cena, en horario continuo y sin cerrar cocina. Este es un bar de barrio al que se viene a desayunar, comer, picar o cenar muy bien y en el que se despliega una propuesta sin complejos ni falsas pretensiones, aunque absolutamente meritoria.  ¿Que quieres desayunar? Pues puedes hacerlo hasta las 13:00h. Elige, ahora, si será un mollete (entre opciones dulces y saladas, no falta la zurrapa casera ni el lomo con pimientos y queso), el bizcocho casero, un mixto o el pincho de tortilla de Moni...
Publicidad
  • Española
  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Entre las temáticas preferidas del comensal con afición está la del atún rojo. El sector gastronómico ha logrado imponer lejos de la costa una tendencia que mezcla disfrute, someras lecciones de disección y mucho show. En este contexto abrió Azahara en el corazón del barrio de Salamanca. Un restaurante vistoso que centra el tiro en el atún rojo salvaje de almadraba y en la mística que lo rodea. Detrás de Azahara está Sergio Fermosell como propietario y chef ejecutivo. Un cocinero al que le sedujo lo andaluz durante sus veranos vacacionales hasta el punto de montar establecimientos de acento sureño como Macarena o Marimorena. Al Grupo Macarena hay que sumar Jarana (Barbate, Cádiz) y Casa Julián, el asador que lleva regentando Pepe Fermosell, el padre de Sergio, desde hace cincuenta años en el número contiguo a este Azahara de la calle Don Ramón de la Cruz.   El local, agradable y más grande de lo que parece, presenta una curiosa estructura abierta a la calle. Una terraza descubierta y otra cerrada. Un comedor lleno de luz natural y una entreplanta desde la que asomarse a los numerosos ronqueos que aquí se celebran: unos 140 al año, entre públicos y privados. Las paredes pintadas de coral (o color salmón, por seguir de pesca) y los azulejos ya típicos con forma de escamas son cosa del estudio interiorista Las2Mercedes. La vajilla de gres, del taller de cerámica artesanal Torres Ferreras.  La carta de Azahara no se limita al rey del pescado azul, que tiene su propio apartado...
  • Barrio de Salamanca
  • precio 3 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
¿Madrid o Nazario Cano? No sé quién de los dos tenía más ganas de que arrancara esta aventura en el local que ocupó durante décadas el restaurante El Amparo, que llegó a ostentar dos estrellas Michelin a finales de los 80. Hasta ese mismo edificio –dividido ahora en tres plantas– del codiciado callejón de Puigcerdá, en el que estuvo oficiando el chef alicantino 25 años atrás, nos hemos desplazado para comprobar cuánto de aquello hay en una de las aperturas más sonadas de los últimos meses. Para empezar, en la carta de Árdia encontramos algunos de aquellos iconos atemporales que fueron estandarte de la nueva cocina vasca. Es el caso de la merluza en salsa verde con almejas y kokotxas, con la que Cano ya te avisa de que se está tomando muy en serio –y con todo el respeto– esta vuelta a la capital. Tampoco suele faltar en ninguna comanda el famoso rabo de toro guisado en vino tinto con parmentier de patata, otro clásico de El Amparo que seduce por su melosidad, profundidad de sabor y elegancia. Y esto son solo dos ejemplos de los muchos platos que consiguen brillar dentro de una propuesta que encuentra en los guisos, platos de cuchara y arroces –tanto secos como melosos– a sus mejores aliados. "Me apetecía mucho hacer una cocina clásica, algo que no tuviera nada que ver con la cocina que venía haciendo. Por eso he decidido rescatar algunos de aquellos platos, porque las cosas que fueron buenas, siguen siendo buenas y considero que no hay que tocarlas". Con esto se refiere...
Publicidad
  • Bares de vinos
  • Chamartín
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Sabéis que en Prosperidad todo se mueve más que nunca. Siendo un barrio siempre propicio para el aperitivo, ahora en él se puede hacer el disfrutón con locales de vino como Amorro. “Esto tiene mucho potencial, hay que descentrificar”, confirma su dueño Alfredo García Rider. Su bar y tienda de barrio, en plena calle López de Hoyos, se suma al nuevo Casa Osorio, en la misma calle, y a las bodegas de Santa Rita y Cañizares, de toda la vida. O a Contiento, para comer en condiciones. Amorro es un lugar flexible, donde además de vino se beben tercios y también algunas latas de cerveza artesanal, y donde se comen entrepanes y conservas ricas.   Antes de seguir, Alfredo es sexta generación de la saga bodeguera González Byass. Él mismo no se presenta así, sabe que el suyo no es en un bar para conocedores: “Me gusta la gente cercana que quiere probar cosas. El vino es descorchar una botella y probar”. Un lema que facilita la entrada a los vecinos, que ya lo han incluido en su ritual diario, y al público de todas las edades al que le convence este concepto sencillo sin necesidad de exigir tapa gratis. Y que, nos alegramos, acude también porque hay jereces rotando y todo invita a entregarse a un irresistible aperitivo de acento sureño.    “Bébete la vida a morro” es el claim que ilumina el negocio de tienda y barra degustación desde la escalera del fondo. Antes de la apertura oficial, el local pasó casi por tanto como el propio Alfredo, quien tras dejar la carrera de agrónomos en...
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es curioso cómo, conociendo un local a la perfección, habiendo comido y bebido en él, sabiendo el espacio que ocupa y cuál es la disposición de cada uno de sus subespacios (cocina, barra, sala), puedas cruzar una puerta que ya cruzaste en muchas ocasiones en el pasado y ¡chas! Encontrar algo radicalmente distinto que te sorprende genuinamente. Así te sucederá en SAU, la taberna entre aguas del hostelero y cocinero Wagner Rusca, si previamente conociste El Lugarcito, que antes ocupaba este mismo establecimiento. Y es que este emprendedor del sector hostelero formado en cocina en Le Cordon Bleu ha tomado las riendas de esta taberna ubicada junto al mercado de Antón Martín y frente a la puerta del cine Doré.  Lo ha hecho dando un giro de 180 grados al concepto, la propuesta y la estética del local, que ahora luce con personalidad propia su nueva identidad: la barra ha retrocedido, ganando espacio de pasillo y desahogando las mesas que se encuentran en hilera, pegadas a las enormes ventanas que dan a la calle del Olmo. Las paredes se han desvestido, hasta quedar expuesto el ladrillo y parte de ellas están encaladas. El blanco y el gris se han apoderado de gran parte del espacio, como lo han hecho un interiorismo minimalista en el que cada detalle que se incorpora está pensado: las velas, las flores, unos pocos cuadros bien seleccionados y un frutero que viste la barra con fruta y verdura fresca dispuesta como si de un bodegón se tratase.  Wagner ha ideado una propuesta que da...
Publicidad
  • Bares de tapas
  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Aunque, nada más entrar, te encuentras con la típica barra de mármol que rezuma encanto y autenticidad a partes iguales, con la oferta escrita a mano en la pared de atrás, el recién inaugurado Acorde es mucho más que una cervecería. La nueva aventura de Álex Marugán (Tres Por Cuatro y Pacto Raíz), con los hermanos Paz y José Antonio Aparicio como socios, es una oda a los bares de toda la vida, con sus cañas bien tiradas, embutidos, latas de conservas y unas raciones –e incluso un bocadillo ilustrado– que no tienen rival en la ciudad. Pero no hay que pasar por alto que aquí se come francamente bien y a precios comedidos, de ahí que a menudo sean vecinos del barrio los que alternen tanto las mesas altas de la entrada como el comedor del fondo. Nosotros hemos optado por lo segundo, donde el ticket medio ronda los 50 euros, ya que la idea es probar cuantos más platos mejor. Empezando, eso sí, por una de sus codiciadas gildas, que las preparan en casa y no pueden estar más ricas. Suelen tener dos fijas en carta –la de anchoa y la de boquerón– y una que va rotando cada mes. Otro de sus fijos que no puedes dejar pasar es la croqueta de jamón, con la textura y el sabor persistente al que ya nos tiene acostumbrados el madrileño. Continuamos con unos pimientos de piquillo rellenos de brandada de bacalao que te llevan a casa y a pedir más pan. Con este bocado tan delicado como hogareño, que acaba de entrar en carta, pero todo apunta a que ya no va a salir de ella, uno ya se da cuenta...
  • Griega
  • Chamberí
  • precio 2 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
No hace falta cruzar medio Mediterráneo para comerse un buen souvlaki –brocheta de carne marinada y hecha a la parrilla–, un clásico de la cocina griega. A veces basta con coger la línea 1 y salir a la calle en plena Santa Engracia para disfrutar de una buena dosis de gastronomía helena. El de Chamberí es el tercer local de Egeo, la suvlakería griega cuya propuesta es tan sencilla como efectiva: cero artificios y mucho sabor. La fórmula se centra en un concepto de comida rápida de calidad, con precios realmente competitivos para el mercado que la rodea. Su carta, amplia y variada, mezcla clásicos reconocibles con algún giro contemporáneo. Porque sí, en Egeo puedes encontrar los imprescindibles —souvlakis, gyros, musaka—, pero también recetas menos obvias que prueban que en lo “fast” también caben opciones bien elaboradas e interesantes. Además, la carta juega con un punto diferencial: más allá del formato en papel, también puede consultarse en vídeo a través de un código QR. Una herramienta original, tan sencilla como efectiva, que permite ver los platos antes de pedirlos y hacerse una idea bastante precisa de lo que va a llegar a la mesa (y, de paso, abrir el apetito). La clave de estas cinco estrellas está en reside en el producto empleado y en cómo se trata. Cada plato de la carta se elabora a diario, con ingredientes frescos y una ejecución que busca ese equilibrio entre lo casero y lo inmediato. El resultado: platos sabrosos, con verduras en el punto perfecto de...
Publicidad
  • Americana creativa
  • La Latina
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
A cien metros contados de Watts Cantina, los venezolanos Dano Jiménez y Francisco Medina recuperaron a finales de 2025 su idea primigenia con la apertura de un diner a la americana. Ellos no son nuevos, ya sabéis, son los que con sus pancakes gloriosos han contribuido al renacer diurno —y mestizo— del latineo. Y es que antes de que existiera Watts, Dano y Francisco imaginaron lo que sería montar algo alrededor de este tipo de restaurantes estadounidenses fomentados desde la tradición de la migración judía y polaca. No se atrevieron del todo y les salió una cantina, sí, latina. En La Latina. Pero siempre estaba lo de tener buenos pancakes —ahí lo clavaron—, buen sirope de arce canadiense, beicon y café. Mejor que el de los diner de allí, claro. De especialidad, como el de Toma Café, el tostador donde ambos habían trabajado. Así que, una vez afianzaron la comunidad en torno a Watts, a la vuelta de la plaza de los Carros se lanzaron con todo su arsenal.  The Diner sale con una carta más simplificada que cualquiera de las interminables que protagonizan los diner de carretera californiana o de esos sueltos en viejos vagones de tren y emplazamientos fronterizos, como antes se daban a la entrada y salida de Manhattan. Por ahora levantan de 9 de la mañana a 6 de la tarde, aunque en verano querrán aprovechar hasta más tarde la terraza abierta a la plaza de la Paja.  El antiguo lugar estaba destruido, así que lo reformaron al completo. Con detalles como el suelo de damero, los...
  • Chamberí
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Lo que han conseguido en menos de dos meses de vida los dos jóvenes al frente de Nolita solo se entiende cuando te adentras en su modesto local (otrora Sala de Despiece) y te dejas en manos del madrileño Ignacio del Barrio y el salvadoreño Santiago Santivañez. Estos veinteañeros, famosos ya en la capital por culpa de una hamburguesa y una ensaladilla, se conocieron en el Basque Culinary Center, y desde entonces sus caminos no se han separado. Nacho y Santi, que ya hay confianza, se fueron juntos a Nueva York, para trabajar durante un tiempo en las cocinas del Little Spain de José Andrés, y allí mismo empezaron a idear este proyecto, basado en bocados gamberros y una oferta atractiva de vinos, que hoy todo el mundo quiere conocer en Madrid.  “Siempre hubo esa inquietud común por hacer cosas juntos, por crear algo nuestro, teníamos claro que en algún momento acabaríamos embarcándonos en una aventura así”. Es lo que nos comenta uno de los propietarios, y responsable de una carta de vinos en la que mandan las etiquetas de baja intervención, mientras del Barrio vuelve a la cocina para deleitarnos con un festival no apto para paladares anodinos. “Para nosotros, el vino no es un complemento, es una parte fundamental de la experiencia, ahora mismo estamos en torno a 70-80 referencias que van rotando”. Nos dejan la carta y comprobamos que en su propuesta líquida no faltan generosos, espumosos y una cuidada selección de Borgoña que más tarde comprobaremos puede ser la mejor pareja...
Recomendado
    Últimas noticias
      Publicidad