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Dos nuevos restaurantes clandestinos para comer en Madrid: un templo de la cocina gallega y en el club privado de Íñigo Onieva

Un comedor sofisticado dentro de Vega Members Club pero abierto a todos y una mesa especial y exclusiva para grupos cerca del parque del Retiro

Gorka Elorrieta
Escrito por
Gorka Elorrieta
Editor Comer y Beber, Time Out Madrid
Olar
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Dos proyectos en direcciones opuestas pero unidos por un perfil exclusivo y disfrutón, por poner el acento en la hospitalidad y el confort. Un club que deja entrever su atmósfera con un comedor abierto a todo el mundo y un grupo de restauración conocido por su cocina popular que se comprime en un rincón muy especial sólo disponible para grupos.     

Olar
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El refugio gallego para la comida de empresa perfecta

Escondido en el barrio de Ibiza, muy muy cerca del parque del Retiro, acaba de abrir sus puertas, pero sólo para grupos (léase eventos corporativos especiales, relajadas comidas de empresa o celebraciones donde vas a lo grande) una mesa única con lo mejor del producto y la cocina gallega. Una capilla, por eso de la intimidad y la exclusividad, donde la gastronomía de esa costa atlántica es religión ya sea una empanada tradicional, un exuberante centollo o un irrenunciable chuletón de Rubia gallega.
Hay varios menús cerrados (de 90 euros a 145 euros) y experiencias más concretas que van de precios amigables o comandas festivas. De la que protagoniza el cocido gallego a 75 euros por persona hasta el gran Homenaje por 350 euros con carabineros, cigalas, vino y hasta el clásico sorbete de limón al cava antes de pasar a la sección cárnica. 
Cocina en directo, servicio personalizado y toda la experiencia de una empresa familiar que llegó de Valeira, una pequeña aldea del interior de Lugo hace ya más de 40 años, para convertirse en un referente en Madrid. Esto Olar (Menorca, 44), el espacio más singular y distinguido del Grupo O'Grelo

Casa Vega
Casa Vega

La puerta de entrada al club de Íñigo Onieva

En un ambiente elegante, firmado por el archiconocido interiorista Lázaro Rosa-Violán, puedes disfrutar de todo lo que es tendencia, lo infalible y la sorpresa. Tienes la famosa tortilla de patatas que sirven en Casa Salesas, un bikini de pastrami ibérico con trufa o unos apetecibles rigatoni al vodka. El club privado de Íñigo Onieva y Manuel Campos deja una puerta abierta a todo el mundo. Se llama Casa Vega, el botón de muestra de lo que quiere ser Vega Members Club en el barrio de Salamanca (Lagasca, 88), una sala para asomarse a su ambiente y a un solomillo Strogonoff si vas con hambre, unas zanahorias baby si buscas una velada más ligera y otros platos amigos: el vitello tonnato de TOTÓ y la tarta de queso de TATEL. 
Con maneras de bistró europeo (materiales nobles e iluminación suave), sofisticado e informal a la vez, atesora muchos rincones para estar cómodo y acabar estirando la cena o para ir a tomar un par de cócteles. Trabajan una carta de clásicos vestidos de traje y bocados de moda. Hospitalidad y diseño para atraer y reunir perfiles diferentes (del creativo al ejecutivo) bajo el mismo techo y a todas horas. Ahora mismo, con una capacidad para 70 personas, abren únicamente comidas y cenas pero quieren tener una cocina ininterrumpida hasta las 23:30h. El chivatazo ya lo tienes. 

Casa Vega
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