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En pleno verano madrileño, qué mejor que disfrutar de una refrescante bebida. Más allá de los productos carbonatados, y con más de 80 años de historia, Madrid cuenta con el último de los kioscos conocidos como 'Aguaduchos'. Actualmente, ya son cuatro generaciones las que han seguido trabajando con tesón y amor para todos los clientes, viandantes y turistas, refrescando con deliciosas bebidas, como horchata de chufa, limón granizado y agua de cebada.
José Manuel García López, propietario del Kiosko de Horchata Narváez, pertenece a la cuarta generación de una familia horchatera, los Guilabert, que llegaron a Madrid desde Crevillente (Alicante), hace más de 100 años. Desde el primer puesto, ubicado en la calle Cedaceros, hasta el actual, ubicado en la calle Narváez, 8, desde el año 1944, cada mes de abril, una grúa deposita el puesto, una señal que anuncia la pronta llegada del verano.
Kiosko de Horchata Narváez: el último 'aguaducho' de Madrid
Pero, ¿qué es exactamente un aguaducho? En palabras de José Manuel García, "aguaducho es un local donde se venden todo tipo de aguas, como horchata, de limón o de cebada". Madrid es una ciudad conocida por la calidad de su agua, "blanda y granítica", y procedente de la Sierra.
Según García, actualmente, la bebida más popular del kiosko es la horchata de chufa, de elaboración propia. También comenta que, en Madrid, "la horchata siempre se ha tomado con barquillos, a pesar de la popularidad de los fartons, un producto elaborado en Valencia desde hace 60 o 70 años, aunque también están muy ricos". Cuando los clientes visitan su puesto para tomar esta deliciosa bebida, "cada dos por tres intento que la gente los pruebe, ya que no es el mismo un bollo que un barquillo, pero es un sabor fundamental, una cosa de cada región, para que la gente lo pueda degustar de las dos formas posibles".
Uno de los productos quizá menos conocidos actualmente es el agua de cebada, bebida que se empezó a elaborar en el siglo XVIII, a causa de la popularidad de las aguas de sabores en Madrid. "El agua de cebada está elaborada con cebada tostada, azúcar moreno y agua, y a la hora de servirse se echa un poco de limón granizado para 'mitigar' ese ligero amargor que tiene el tostado, y hacer una bebida más refrescante".
Como reflexión y consejo, José Manuel García asegura que lo más importante es "el amor por el trabajo y por las bebidas", lo que le ha catapultado a conseguir una fiel base de clientes a lo largo de los años. También destaca la "importancia de trabajar, poner empeño y cariño, y cuidar las bebidas", algo que mantiene a día de hoy, aunque la maquinaria sea más nueva y moderna, algo que provoca que muchos clientes piensen que las bebidas van cambiando, que "esto no sabe igual". El Kiosko de Horchata Narváez sigue recibiendo muchos elogios por parte de antiguos y nuevos clientes, que constantemente piden: "por favor no cambiéis".

