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Madrid es una ciudad llena de emblemáticos lugares para ver y descubrir. Ya sean monumentos, museos o edificios históricos, dar un paseo por Madrid significa meterse de lleno en los recuerdos de una ciudad repleta de memorias. Y, ahora, uno más se suma a esta amplia lista: el palacete Villa de San Miguel.
Así ha sido la reconstrucción del palacete Villa de San Miguel
Ubicado en el casco histórico de Carabanchel Alto, el Ayuntamiento de Madrid ha finalizado la reconstrucción del palacete que, a pesar de contar con el grado de protección integral, se encontraba en estado de ruina. Ahora, y tras la ejecución de los trabajos, se formaliza su incorporación al patrimonio municipal, además de su habilitación como nuevo equipamiento cultural para el distrito madrileño.
El ámbito en el que está ubicado el palacete está comprendido entre las calles de Teresa Cabarrús, Antonia Rodríguez Sacristán, Duquesa de Tamames y Aguacate, con una superficie de 14.282 metros cuadrados y una edificabilidad total de 16.729,16 m² de uso residencial. El palacete fue bautizado con el nombre de San Miguel en honor del santo patrón del promotor, Miguel Rovira Montenegro. La villa, de nueva planta, fue construida por éste en 1894, con un ecléctico estilo neomudéjar, y a ladrillo visto, tras el derribo de la casa-jardín heredada de sus padres. En la segunda mitad del siglo XIX, este entorno del distrito de Carabanchel fue concebido por muchas familias nobles y pertenecientes a la burguesía española para edificar sus palacetes, villas o quintas de recreo.
Como elementos distintivos, contaba con un cuerpo central culminado en tejadillo en la fachada principal y con una galería de cristal en la posterior. Frente a la sobriedad del exterior, el interior de la villa se concibió en el que la decoración adquiere un papel protagonista mediante la combinación de carpinterías nobles, artesonados y elementos de ebanistería. También con pinturas murales papel pintado y tapices que, en algunos casos, reproducían escenas de caza o, simplemente, de la naturaleza, muy del gusto todo ello de los aristócratas que eligieron Carabanchel como enclave sobre el que construir sus villas o palacetes suburbanos.
Entre las décadas de los 50 y los 70 del siglo XX, la villa, concebida para el descanso veraniego de la familia de su impulsor, se convirtió en un recinto educativo, pasando a ser gestionado por la Escuela Apostólica. En estos años, también se utilizó fugazmente para el rodaje de 'La Busca', película estrenada en 1966 e inspirada en la novela de Pío Baroja.
La Villa de San Miguel fue incluida en 1997 en el 'Catálogo de Edificios Protegidos', con el máximo nivel de blindaje previsto para este tipo de inmuebles, aunque en ese momento ya se encontraba abandonada. Junto al deterioro de materiales, un incendio en 2006 redujo el palacete a una situación de ruina casi integral. El proyecto de reconstrucción ha contado con un presupuesto de 230.000 euros.
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El mapa de la capital cuenta con un enorme listado de espectaculares edificios. Entre los más bonitos de Madrid se encuentran la Casa Gallardo, el Palacio Longoria, la parroquia de San Manuel y San Benito, el hospital de Maudes, el cine Doré, el Palacio de Comunicaciones, la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, el Palacio de Cristal o el edificio Metrópolis.

