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Los cafés (poned o no detrás la coletilla "de especialidad") crecen exponencialmente en nuestras calles desde hace un par de años. Hay uno en cada esquina, tres en cada barrio. Otra cosa es que sean milimétricos a la hora de extraer todos los aromas a tal o cual grano venga de África o Sudamérica, venga de un pequeño caficultor o de un proyecto solidario. Pero a veces eso no es todo. Importa tanto o más el ambiente/espíritu del lugar, habrá a quien le interese sobre todo si puede o no plantar su portátil para trabajar un par de hora y habrá quien vaya más por su bollería artesanal que para tomarse un espresso sobresaliente. Sea como sea, acaban de abrir dos refugios que hablan de esta heterogeneidad en la propuesta cafetera que queremos destacar entre todo lo nuevo en el universo de la buena cafeína.
La Cabra: de Copenhague o Nueva York a una antigua casa de un hojalatero
Algunos habíamos testado ya sus cafés cuando eran el sello con el que trabajaba la gente de ACID. Esto ya no ocurre pero es son ellos quienes han decidido abrir en Madrid su nuevo espacio. Un lugar que mantiene parte de la herencia anterior (techos de estuco, madera oscura, granito y terrazo) a la vez que luce un diseño contemporáneo y minimalista. Fue una antigua casa de un hojalatero y hoy es mucho más que un café. Venden hogazas de masa madre y tienen una extensa vitrina con piezas de bollería recién hecha en su obrador. No falta alguna estantería con merchandising pintón pero los ojos se van a los croissants, ese choux de higo, la tartaleta de azafrán o sus bollos de cardamomo. Y todo el producto estacional que vaya saliendo de sus hornos según la temporada convertido en una pieza que es puro magnetismo.
"Madrid tiene una cultura de cafés y bares muy particular. Son espacios que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad y que se disfrutan a lo largo de todo el día, más allá del momento de tomar un café. Queríamos crear un espacio de La Cabra que respetara esa cultura y, al mismo tiempo, reflejara nuestra propia manera de entender la hospitalidad y el diseño", explica Esben Piper, fundador de La Cabra, marca que arrancó en Dinamarca hacia 2011 y que cuenta ya con locales en Copenhague, Nueva York, Bangkok y Mascate.
C/ Infantas, 25 (Justicia). Sí, en la animada y pudiente zona de Salesas.
Café Libre: rincón de sosiego en mitad del ruido en Madrid centro
Este histórico edificio en Gran Vía tiene nuevo inquilino. Y un espacio perfecto para echar la tarde lejos del ruido colindante. La atmósfera es parte del alma que quiere traer a la capital Nômade Temple Madrid. El interiorismo combina piezas diseñadas a medida con hallazgos vintage, materiales naturales, textiles artesanales y objetos elegidos para convivir entre sí. Lo que fue Gran Clavel es hoy Café Libre, una fabulosa pecera (por sus grandes ventanales a la calle) que quiere ser tan castiza como cosmopolita.
Se mantienen las conversaciones reposadas y el vermut a la hora del aperitivo pero la apuesta se inclina hacia el café de especialidad y los vinilos sonando de fondo. Un domingo te puedes encontrar con música en directo y un menú diseñado por las chicas de La Gildería. Pero de manera habitual, desde las 08:00 horas, la mañana comienza con una selección de bollería -de croissants rellenos a o cookies recién horneadas— pero la propuesta evoluciona y crece según avanza el día. Aparecen las gildas, las conservas, la ensaladilla rusa, el bikini trufado e incluso unas ostras o una smash burger.
C/ Gran Vía, 11
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