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El Convento de las Comendadoras de Santiago, en la plaza que lleva su nombre, vuelve a recibir visitas tras una restauración que se ha prolongado durante dos largas décadas. Este icono del barroco madrileño recupera así todo su esplendor y se suma de nuevo a la lista de monumentos imprescindibles de la capital. Hay que verlo.
Fundado en el siglo XVII como sede de la Orden Militar de Santiago, el convento guarda episodios de lo más diverso: desde la huella de arquitectos como Sabatini hasta su conversión en prisión durante la Guerra Civil. Declarado Bien de Interés Cultural en 1970, su historia es tan intensa como los muros que lo sostienen.
Entre los espacios más espectaculares tras la restauración destacan la Sacristía de los Caballeros, con su planta elíptica y policromía recuperada, la Capilla de las Niñas, el coro bajo con su órgano de estilo rococó y el altar mayor, presidido por un lienzo del pintor barroco italiano Luca Giordano. Un recorrido que mezcla pintura, escultura y arquitectura en estado puro.
Mucha historia por sólo 10 euros
Las visitas guiadas permiten acceder a la iglesia, la Capilla de las Niñas o la Sala Capitular, con entradas desde 10 euros (también hay descuentos para jóvenes y mayores, y la entrada es gratuita para los menores de 12). El convento abre de martes a viernes en horario de mañana y tarde, y los sábados ofrece recorridos especiales de 12:00 a 18:00 horas.
Situado en pleno barrio de Malasaña, a un paso de Noviciado y San Bernardo, la reapertura de esta joya del patrimonio madrileño es un plan perfecto para redescubrir el centro de Madrid. Historia, arte y memoria se dan la mano en un espacio que promete convertirse en uno de los hitos culturales más visitados de la ciudad.

