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La ermita de San Antonio de la Florida, obra del arquitecto Filippo Fontana y una de las joyas del neoclasicismo madrileño, alberga los frescos que Francisco de Goya ejecutó en 1798 por encargo real: la representación del milagro de San Antonio de Padua, considerada una de sus obras maestras. Ubicada en el distrito de Moncloa-Aravaca, cerró sus puertas hace ya más de un año, con el objetivo de mejorar la eficiencia energética del edificio y preservar los frescos del pintor aragonés.
Reabre esta histórica ermita con frescos de Goya
La ermita de San Antonio de la Florida reabre ahora sus puertas al público, tras los trabajos de rehabilitación integral llevados a cabo por Patrimonio Nacional. La obra, que ha supuesto una inversión superior a los dos millones de euros, se ha centrado en las condiciones de la visita al edificio, con el objetivo principal garantizar la conservación de los frescos de Goya, al igual que mejorar la eficiencia energética.
A lo largo de los 13 meses que ha durado la obra de preservación de las pinturas, Patrimonio Nacional ha instalado sensores que han monitorizado en tiempo real la humedad, la temperatura y las vibraciones que pudieran producir las obras, asegurando así la estabilidad del conjunto. El nuevo sistema de iluminación LED permite contemplar las pinturas en mejores condiciones, realzando su riqueza cromática, eliminando la radiación ultravioleta y reduciendo el consumo energético.
Se mejoran también las condiciones de humedad y temperatura del templo, esenciales para la conservación de las obras. En la cubierta de la cúpula se ha recuperado el sistema original de planchas de plomo, eliminando añadidos de zinc en los faldones inferiores, renovando la cobertura de tejas cerámicas e incorporando aislamiento de lana de roca.
Asimismo, se ha mejorado el aislamiento térmico de las fachadas mediante la renovación del acabado exterior y la instalación de nuevas carpinterías con doble acristalamiento. Las dependencias auxiliares cuentan con un nuevo sistema de climatización de volumen de refrigerante variable, que sustituye a los antiguos radiadores eléctricos y reduce el consumo energético. La intervención se completa con la renovación de acabados interiores, un nuevo pavimento de baldosas de barro en zonas auxiliares y la eliminación de barreras de accesibilidad.

