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Redescubrir el Parque del Retiro: 10 lugares llenos de historia que quizás no conocías

Más allá de sus paseos, fuentes y monumentos más conocidos, el Retiro esconde antiguas diversiones, edificios singulares, árboles legendarios o restos arqueológicos que forman parte de su historia

Irene Calvo
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Con una extensión de más de 100 hectáreas, el Parque del Retiro es una de las principales zonas verdes de Madrid. Su origen se remonta a 1633, cuando se inauguró el Palacio del Buen Retiro, un complejo de ocio y descanso para el rey, del que solo se conserva el Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos. Los jardines y huertas del palacio se transformaron en el Retiro, un parque que alberga numerosas historias y anécdotas gracias a sus casi 400 años de historia.

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Estanque Ochavado

Este pequeño estanque es una de las zonas más antiguas del Retiro, construida poco después de la inauguración del Palacio del Buen Retiro, en el siglo XVII. Su nombre se debe a su forma octogonal y, aunque se construyó para abastecer de agua a los jardines cercanos, se decidió adornar con una pequeña isla en el centro, donde se encontraba un templete con campanillas, que sonaban cuando soplaba el viento; es por esto que también se conoce como Estanque de las Campanillas.

La estructura fue destruida durante la Guerra de la Independencia y a mediados del siglo XIX se levantó un nuevo templete, de inspiración oriental, que también resultó destrozada por un tornado. En el siglo XX se instaló la gruta con rocalla que existe en la actualidad y el estanque pasó a convertirse en una fuente ornamental.

Ubicación: Entre el Estanque Grande y el Parterre

Noria del Huerto del Francés

Se dice que Carlos III era un entusiasta de la porcelana así que, cuando accedió al trono de España, decidió abrir una fábrica de porcelana en Madrid, en la zona donde hoy se encuentra la fuente del Ángel Caído. La Real Fábrica de Porcelana del Retiro se puso en marcha en 1760 y muy pronto se convirtió en una de las mejores del mundo, debido a la calidad de sus piezas y sus originales diseños. Se realizaban investigaciones para mejorar la pasta y se estudiaban nuevos métodos para conseguir los mejores resultados.

Esta noria, hallada en las excavaciones arqueológicas realizadas a finales de los años 90 del siglo XX, formó parte de un sistema hidráulico que abastecía de agua a la Fábrica, destruida por completo por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.

Ubicación: Paseo de Fernán Núñez, 4

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Castillete del Retiro

El telégrafo óptico era un sistema de comunicación por señales visuales que funcionaba mediante torres que servían como estaciones repetidoras. En 1850 se construyó la torre de telegrafía óptica del Buen Retiro, conocida como “castillete” por su aspecto, que imita una fortaleza. Fue cabecera de las líneas Madrid-Valencia-Barcelona-La Junquera y Madrid-Cádiz.

Poco después de su apertura, se convirtió en la sede de la primera escuela de telegrafía eléctrica, que utiliza el código Morse. A finales del siglo XIX el castillete se convirtió en la sede del Instituto Central Meteorológico, la actual AEMET, y desde allí se realizaron observaciones y predicciones. En 1990 cerró debido al mal estado del edificio. Recientemente ha sido restaurado y se prevé que albergue un Museo de Meteorología. Como curiosidad, frente al castillete, se encontraba el baño de la elefanta, un enorme estanque donde lavaban a los paquidermos de la Casa de Fieras.

Ubicación: Paseo del Uruguay, 10

Puerta de Felipe IV

Esta es una de las puertas monumentales más bellas del Retiro, aunque no fue pensada para este lugar ni fue mandada hacer por Felipe IV. Fue construida en 1690 para recibir y conmemorar la llegada de Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II, el último rey de los Austria. Se ubicó cerca del Monasterio de los Jerónimos y daba al Paseo del Prado, hasta donde se extendían los jardines del Palacio del Buen Retiro. Su localización original coincidía con el arranque de la actual calle de Felipe IV.

Tras varios traslados de la puerta, en 1915 se encontraron sus sillares desmontados y amontonados en el parque. Se decidió reconstruir y colocarla en la entrada al Jardín del Parterre. Se encargó de su reconstrucción el arquitecto municipal Luis Bellido, quien completó la propuesta con dos accesos laterales que integraron la obra barroca en el conjunto. La Puerta de Felipe IV se inauguró en 1922.

Ubicación: Calle de Alfonso XII, s/n

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Homenaje a 'Pirulo'

Su verdadero nombre era Luis Ortega Cruz, pero era conocido como 'Pirulo'. Regentaba un puesto de pipas, caramelos, chucherías y venta e intercambio de cromos, muy cerca de la Puerta de América, en el Parque del Retiro, desde los años 40. Su lema era "cuatro fáciles por uno difícil" y los niños se agolpaban en torno a él para conseguir las estampas más codiciadas. Su afición por el coleccionismo de cromos comenzó cuando era un niño y siguió manteniendo la actividad hasta que se jubiló, en 1995. Además de ocuparse del pequeño puesto, Luis estaba muy implicado en las luchas vecinales y el cuidado del Parque del Retiro y durante los años 80 denunció varias veces el estado de conservación de los jardines.

En 1988 se instaló una placa en uno de los jarrones decorativos del parque a modo de homenaje que reza: "A D. Luis Ortega Cruz, “Pirulo”. Los niños de ayer, hoy y mañana". 'Pirulo' falleció en 2003.

Ubicación: Entre la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías y la Plaza de Mármol

Esculturas decorativas de la Casa de Fieras

Donde hoy se encuentra la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías hasta hace unos años campaban a sus anchas leones, jirafas y elefantes. El recinto acogió el zoo de Madrid, trasladado a la Casa de Campo en 1972, aunque su origen como espacio para animales en cautividad es mucho mayor.

Después de la Guerra de la Independencia el Retiro quedó muy afectado y Fernando VII mandó recuperar el Reservado de los jardines, una zona privada a la que solo podía acceder la familia real desde tiempos de Carlos III. Es entonces cuando se realizaron algunos caprichos arquitectónicos como la Montaña Artificial, la Casita del Pescador o la Casa de Fieras, donde se podían contemplar animales capturados.

Estas esculturas decorativas que representan osos, realizadas hacia 1850, delimitaban la zona cercana al recinto de los animales. Hoy se conservan cerca de su ubicación original como recuerdo de la decoración original del reservado.

Ubicación: Paseo central de los jardines de Herrero Palacios

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Ahuehuete 'El abuelo'

Como parque histórico, el Retiro alberga varios ejemplares catalogados como árboles singulares por su significado cultural, edad y valor botánico. Uno de los más conocidos es el Ahuehuete, conocido como 'El abuelo', cuyo origen está envuelto en leyendas. Se trata del árbol más antiguo del Retiro, pero a menudo se le achacan más años de los que tiene. Se ha llegado a decir que las semillas de este ejemplar las trajo el mismísimo Cristóbal Colón desde América, también que fue plantado cuando se levantó el Palacio del Buen Retiro, en el siglo XVII; otra de las leyendas sobre este árbol es que desciende del ahuehuete donde lloró Hernán Cortés cuando en 1521 las tropas españolas fueron derrotadas por el ejército mexica en Tenochtitlan.

Lo cierto es que todo apunta a que este ahuehuete fue plantado durante el reinado de Isabel II, en el siglo XIX, lo cual no resta importancia a sus -aproximadamente- 200 años de edad y a sus más de 25 metros de altura.

Ubicación: Jardín del Parterre

Ría de Patinar

Muy cerca del Palacio de Cristal, en la zona conocida como 'Campo Grande', se encuentra uno de los lugares con más encanto del Parque del Retiro y, a la vez, más desconocidos: una pequeña isla rodeada de una ría artificial de poca profundidad. En 1868 el Retiro se convirtió en un parque municipal, un espacio de ocio popular que llevó a construir algunas estructuras para ofrecer más posibilidades a los madrileños. Una de estas propuestas consistió en una pequeña ría situada cerca de donde hoy se encuentra la Rosaleda, que en invierno conseguía helarse y funcionar como pista de patinaje sobre hielo. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada año costaba más que el hielo se formarse, por lo que se trasladó a su actual ubicación, en una zona más sombría, para facilitar que el agua se helase. Al depender del clima de cada invierno, se fue haciendo más y más difícil su utilización y ha dejado de tener su uso original.

Ubicación: Entre el Paseo de Cuba y el Paseo de Julio Romero de Torres

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Paseo de las Estatuas

El Paseo de Argentina es uno de los principales accesos al parque desde la calle de Alfonso XII. Llaman la atención las numerosas estatuas que lo adornan y que le han dado su denominación popular, pero estas obras deberían estar colocadas en el Palacio Real. Fueron mandadas hacer durante el siglo XVIII para decorar las cornisas del nuevo palacio, que aún estaba en obras. Eran más de cien esculturas que representan a reyes y reinas españoles de diversas épocas. No se sabe con certeza si las estatuas llegaron a colocarse en su ubicación actual, ya que se cuenta que Isabel de Farnesio, madre de Carlos III, tuvo una pesadilla aterradora en la que Madrid sufría un terrible terremoto que provocaba la caída de estas esculturas desde las cornisas de la residencia real, aplastando a numerosas personas, por lo que el monarca mandó almacenarlas en un sótano. Sea cierto o no, las esculturas fueron recuperadas en el siglo XIX y colocadas en el Retiro y en otros puntos de Madrid.

Ubicación: Paseo de Argentina

Estanque Grande

Es uno de los lugares más emblemáticos del Retiro, pero no siempre ha sido tal y como lo conocemos hoy. Fue ideado como embalse para suministrar agua a los jardines y huertas del Buen Retiro, pero, sobre todo, como espacio de ocio. A lo largo del perímetro se situaron pequeñas casetas para practicar la pesca, aunque también se usaban para espectáculos de artes escénicas. Sin embargo, el lugar más importante era la pequeña isla artificial que se encontraba en medio del estanque, donde se realizaban representaciones teatrales. La isla era de forma ovalada y tenía unos 70 metros de diámetro en su parte más ancha.

Durante el siglo XVII el Estanque también acogió naumaquias, espectáculos en los que se simulaban batallas navales con barcos a escala y fuegos artificiales. Por supuesto, también se practicaba la navegación recreativa, incluso se podía navegar más allá por los jardines, gracias a una ría que salía del estanque y llegaba a la zona de la fuente del Ángel Caído.

Ubicación: Salón del Estanque

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