La valentía

Teatro
4 de 5 estrellas
La valentía

Sospecho que 'La valentía' es la virtud de la que se enorgullece Alfredo Sanzol: es, o parece ser, o podría ser, una auténtica osadía pergeñar, en una etapa de su carrera plagada de reconocimientos 'serios', un vodevil canónico –con su evidente toque personal–, habida cuenta de la malísima reputación que tiene hacer reír. Con lo difícil que es tener entretenidas a cientos de personas durante casi dos horas...

… pero Sanzol lo consigue, vive Dios, y a un ritmazo. Resuenan sonidos metafóricos de puertas que se abren y se cierran, en una comedia de enredo de matemática impecable. Lo que ocurre es que en lugar de puertas, hay un sofá que rueda, se gira, se hace cama, esconde cosas... al compás de las entradas y salidas de los personajes, apoyando sus visiones, sus deseos y sus confusiones. Es el elemento escenográfico que protagoniza la historia: las paredes traslúcidas, si bien le dan empaque al escenario, no acaban de funcionar y en ocasiones entorpecen más que potencian el tempo cómico, en desplazamientos más bien preparatorios para la siguiente composición que significativos en sí mismos.  

Lo brillante de 'La valentía' es la construcción dramatúrgica, plagada de pequeñas sorpresas que constituyen el enredo, y los actores, que están soberbios. Un trabajo de elenco con un punto de sobreactuación de difícil defensa, en el que todos ponen lo mejor de sí y disfrutan de lo que hacen.

Creo que jamás se insistirá lo suficiente en que lo realmente complicado del teatro es hacer reír, y Sanzol, sin lugar a dudas, sabe hacerlo. Esperamos que este giro a lo vodevilesco de su dramaturgia permita el reconocimiento de otros autores y directores de menor prestigio, pero igual valentía, que desde hace tiempo apuestan por la sátira, la comedia de enredo y la parodia como formato creador, y que el gusto por el drama de los que toman las decisiones en el teatro ha frenado su carrera por no considerarles autores lo suficientemente 'serios'. Y para ustedes es, desde luego, un planazo para este final de temporada: dos horas de risa más cañita en el centro de Madrid. 

Dirección: Alfredo Sanzol. Intérpretes: Jesús Barranco, Francesco Carril, Inma Cuevas, Estefanía de los Santos, Font García y Natalia Huarte.

Por Pilar G. Almansa

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