Carlos Vermut: "El cine es, en sí, una gran fantasmagoría, una invocación de los muertos"

Entrevistamos al director madrileño que estrena 'Quién te cantará', una película vampírica, absorbente, que se conjuga en colores metálicos sobre fondo negro
Carlos Vermut
©Alfredo Arias
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En nuestra mesa hay un cenicero lleno de colillas, un platito con cáscaras de pistachos y una porra apenas mordisqueada, todo restos de los clientes que se han levantado antes de que llegáramos nosotros. Carlos Vermut hace ademán de comerse un bocado de porra, la toca con un dedo, dice que está demasiado dura y la deja donde estaba. Así empezamos a hablar de 'Quién te cantará', una película absorbente que se conjuga en tonos oscuros y metálicos, sobre una cantante famosa que ha olvidado quién es y una admiradora que la imita tan bien que podría reemplazarla. Najwa Nimri y Eva Llorach son las dos mitades de este cara a cara abismal.

¿Es esta la historia de una vampirización?
Es a lo que te lleva la película. Yo tenía clara la premisa, una cantante famosa que pierde la memoria después de haber estado a punto de morir en el mar y una mujer que la ayuda a recuperar su imagen pública. De aquí nos encaminamos a un tercer acto en el que surge un trasvase de identidades.

Creo que haría una muy buena sesión continua con 'Persona' de Bergman. Hasta los carteles de las dos películas tienen algo en común.
Es cierto, hay un cartel de 'Persona' que mezcla los rostros de las dos actrices de una manera inquietante, con el ojo de una y media boca de la otra. De dos mujeres bellas sale una cara deforme, monstruosa. Nosotros, para el cartel, también hemos mezclado a Najwa Nimri y a Eva Llorach pero de una manera logarítimica, más armónica, que no te permite distinguir dónde empieza una y dónde acaba la otra.

Hay una imagen que me obsesiona, esas uñas postizas doradas que al principio acarician la sábana blanca de una cama de hospital. ¿Qué nos dice ese esmalte dorado?
Buscábamos una estética muy concreta para Lila Cassen, el personaje de Najwa Nimri. Para sostener el juego de identidad que se despliega a lo largo de la película era necesario que hubiera en ella algo que nos extrañara desde el principio. Vive en una casa minimalista, que es fría y elegante, en la que combinamos colores rosa palo, vestidos de lentejuelas, el oro y la plata de las paredes. Es casi un ser artificial, como el 'cyborg' de 'Metrópolis', la perfección robótica, un androide sin deseo... Hasta el momento en el que decide pintarse las  uñas de rojo.

¿Adivino cierto fetichismo en lo de las uñas rojas?
Te parecerá un detalle muy tonto, pero en eso de las uñas rojas me inspiré en un personaje de 'Los caballeros del Zodíaco' que se llama Escorpion y que lleva una armadura dorada y una sola uña roja. Me hacía mucha gracia. Era una manera de hacer que Najwa Nimri se fuera humanizando poco a poco, que desprendiera calidez.

En tu cine siempre hay algo de pop japonés sumergido. El ejemplo más claro es 'Magical girl', que tras una apariencia alicatada hacía referencia a un género de anime.
A veces lo hago de manera más evidente, otras son guiños al espectador, pero siempre tiene una finalidad, sea estética o narrativa. En un principio íbamos a trabajar con la música de una japonesa para la banda sonora de 'Quién te cantará', pero lo acabamos descartando. 

Hablemos del título, que es el nombre de un tema de Mocedades.
Esto surgió hace bastantes años, un día que estaba en casa y le dije a Enrique López, el productor, que sería un buen título para una película. Entonces estaba escribiendo tres guiones distintos: una película de fantasmas, otra sobre la fama y otra sobre un imitador. Al final, las tres películas se fueron trenzando hasta que se convirtieron en una sola historia. 

Me interesa lo de los fantasmas. ¿Qué papel juegan en 'Quién te cantará'?
El cine es, en sí, una fantasmagoría, una invocación de los muertos. En 'Quién te cantará' es un poco más perverso, porque existe esa idea de convertirte en alguien a quien has matado, alguien que vuelve y te posee, y tú no puedes evitar estar maldito. Esto es el terror gótico, 'Otra vuelta de tuerca' o las películas de Roger Corman. 

Antes de dedicarte al cine hacías cómic. ¿Sigues en ello?
Si te refieres a si publico cómics, no, ya no hago cómic para ser publicado. El cómic tiene una narrativa particular, que no es la mía. Cuando yo dibujaba cómics lo hacía como quien hace un 'storyboard'. Siempre ha habido una pulsión cinematográfica en mis viñetas. Pero sigo dibujando personajes, conceptos, monigotes. Dibujo cada día.

¿Hay dibujos de Quién te cantará?
Sí, claro. Hay dibujos, por ejemplo, de cómo tenía que ser Lila Cassen, de su escote en forma de V, de su pelo y su flequillo, eso que hablábamos antes. Utilizo el dibujo como una manera de planificar las películas.

Planificas al milímetro, ¿verdad?
Sí. Yo hago películas como en el cine clásico, cuando las cámaras eran muy grandes y había que llevarlo todo milimetrado.

Quiero retomar la película desde la primera escena. Estamos en una playa. Lila Cassen ha estado a punto de morir ahogada en el mar. 
Yo empecé escribiendo la escena en una piscina, pensando en 'Tres mujeres' de Robert Altman, una película que me marcó mucho, donde hay algunos elementos que aparecen en Quién te cantará, como el agua y la amnesia, desde un algo mágico que me ayudó a encontrar la luz que buscaba. Pero al final acabé llevándome la escena al mar.

¿Por qué?
En la piscina lo ves todo, ves las tres dimensiones, largo, ancho y profundidad, y como mucho puedes estar ahí desvanecido como el cadáver de 'El crepúsculo de los dioses'. En cambio, del mar solo sabes dónde empieza. El mar es infinito. La idea de desaparecer en la inmensidad tiene que ver con la memoria y la desmemoria, con borrarse del mapa. El mar es aterrador, hay una oscuridad en él que nos atrapa y que da bastante miedo. 

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