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Manifesto

Entrevista a Julian Rosefeldt: "Estamos llamando a la acción"

El videoartista dirige 'Manifesto', una película experimental en la que Cate Blanchett interpreta 13 papeles distintos

Por Josep Lambies
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No sabemos si es cierto que los caminos del Señor son inescrutables. En cambio, los del cine ya se ha demostrado mil veces que no tienen fin. Que el artista alemán Julian Rosefeldt haya hecho una película como 'Manifesto' es la prueba radical, poderosa e inapelable de que todavía hay mucha selva virgen. "Al principio, era una videoinstalación que se exponía en una sala en múltiples pantallas, pero mientras rodaba cada una de las piezas, en algún rincón de mi cerebro, yo sabía que se acabaría transformando en un largometraje", explica, con una retórica meticulosa y la voz finísima.

El primer atractivo de 'Manifesto' es que sale Cate Blanchett interpretando 13 papeles diferentes: desde el 'homeless' barbudo hasta la madre religiosa que reza antes de comer, desde la ventrílocua de la gorra de lana hasta la criatura iónica con disfraz de plástico. "Concebí el proyecto como una versión mundana de los grandes manifiestos artísticos del siglo XX, es decir, todas las situaciones que aparecen son las proclamas de algunos de los pensadores de los últimos cien años", dispara el director.

No es un plato para todos los paladares, de acuerdo. Ya de entrada, porque filmar la filosofía es un reto superlativo. Pero es en este riesgo suicida que 'Manifesto' encuentra su fuerza. "Si el arte puede cambiar el mundo, aquí hemos hecho una llamada a la acción", espeta Rosefeldt. De hecho, nada más empezar, nos encontramos en un paisaje destruido, apocalíptico, escrutado por una cámara aérea que, de repente, se sumerge entre las ruinas, acompañada por la voz en off de la protagonista. Después, todo pasa a través de esta Cate Blanchett magnífica, camaleónica, en constante transformación, como Denis Lavant en 'Holy motors'.

Escena tras escena, Blanchett se va apropiando las palabras de los grandes textos del dadá, el fluxus y el dogma 95, para trasladarlas a ambientes cotidianos, como un funeral o el 'backstage' de un concierto de rock. En realidad, la actriz es el corazón de la película. "Nos presentó el director de teatro Thomas Ostermeier, que es un buen amigo común. Ella estaba rodando en Berlín y lo acompañó a la inauguración de una exposición mía. Así nos conocimos", recuerda Rosefeldt. La mala noticia es que solo se podrá ver durante dos días, el sábado 5 y el domingo 6 de mayo, y en muy pocas salas. Que nadie se nos despiste.

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