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'Despacito': ¿a favor o en contra de la canción del año?

¿Pop luminoso que te hace bailar o producto de marketing en clave de porquería?

© Oriol Malet
Contra la "buena música"

Contra la "buena música"

Ya tardaban en aparecer, los defensores de la 'buena música', aquellos que escuchan una canción latina y les parece hortera con el primer bombo. No estoy dispuesto al hecho que un shérif del buen gusto me diga qué me tiene que emocionar o hacer bailar, no soy clasista ni cerrado para dividir la cultura en alta y baja. Si nos fiáramos de estos parámetros solo escucharíamos Radiohead o Aracade Fire. ¡No quiero imaginar un mundo tan aburrido!

Algunos de mis grupos favoritos no sabían tocar (Beat Happening) o tenían letras ridículas ('I wanna hold your hand') y, en cambio, Bon Iver me provoca somnolencia. 'Despacito' es pop luminoso, que te mueve el esqueleto, hace que cantes a pleno pulmón y tiene un gancho indiscutible. Me temo que hay demasiados prejuicios y ganas de parecer que solo podemos escuchar 'buena música'.
Por culpa de actitudes como esta la rumba era casi marginal, a pesar de ser el fenómeno musical más brillante y original de la música catalana de los últimos 40 años. 'Despacito' es un hit emocionante, vosotros mismos si no lo queréis disfrutar, yo pienso hacerlo. -Jordi Garrigós

Que esto acabe 'rapidito'

Que esto acabe 'rapidito'

Que sea número 1 en Estados Unidos y que se pegue a tu cerebro con tanta fuerza como una garrapata y una sanguijuela juntas no quiere decir que sea una buena canción. Buen producto de marketing y un éxito económico, quizá, pero la calidad no se mide en dólares, queridos. 

Le podéis llamar 'Despacito', 'Súbeme la radio', 'Bailando'... es lo mismo una y otra vez. Ya no sabes si es agosto de 2014, de 2015 o de 2016, todo se mezcla en tu cabeza porque nos molestan con la misma porquería.

Ritmos similares y escenarios que se repiten más que el gazpacho: 'mi amol', el sol, la arena, el mar, tensión sexual, pista de baile, tu eres mía, yo soy tuyo, el tercero en discordia, un poco de Daddy Yankee, un perreo por aquí y un twerking por allá...

Si voy a un chiringuito con el segundo vermut haciendo efecto en mi cuerpo y en mis neuronas, la bailaré como se bailan las canciones de verano que no te gustan, con desgana y con una satisfacción interna por saber que dentro de diez meses nadie se acordará de ella. -Erica Aspas

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