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5 tesoros que encontraréis en la exposición de Lina Bo Bardi

Por
Josep Lambies
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Una de las cosas más maravillosas que el otoño ha traído a Madrid es la exposición que la Fundación Juan March dedica a la arquitecta italiana Lina Bo Bardi, con el título 'Tupí or not tupí'. El recorrido empieza con su llegada a Brasil, ese exilio al que se vio precipitada con su marido siguiendo las olas migratorias de la Segunda Guerra Mundial después de que su estudio de Milán fuera bombardeado. Poco a poco nos vemos sumergidos en un mundo de colores vibrantes y animales exóticos, las calles de São Paulo y Río de Janeiro y el bullicio de la selva, telas estampadas, flores raras y carnavales fastuosos, rotuladores y acuarelas. Los estímulos de este gabinete de curiosidades son tantos que nosotros os proponemos un juego. Encontrad estos cinco tesoros ocultos.

1. Un faquir sobre un lecho de clavos. Lina Bo Bardi desarrolló un proyecto para instalar una carpa de circo en el mirador del Museo de Arte de São Paulo, rodeada de atracciones de feria y espectáculos zoológicos. En la exposición hay una serie de dibujos circenses que son pura 'joie de vivre', pero lo más llamativo es esta macroestructura de títeres articulados pintados a mano en la que vemos una mujer con tutú haciendo funambulismo, un domador con un aro de fuego desafiando a un leopardo, una mujer a punto de ser partida por la mitad y, también, un faquir sobre una cama escarpiada tragándose un sable ante una audiencia consternada que observa desde las gradas. ¿Lo veis?

2. El cerdo de dos cabezas. A Lina Bo Bardi le fascinaban los animales inventados del folklore brasileño, esas figuras fantasiosas que aparecían en los objetos vernáculos, tales como los mascarones de proa de las embarcaciones de los pescadores, y que ella incorporó a su universo tropicalista. Aquí os presentamos a Polochón, un ejemplar único. Es una bestia rosada en forma de salchicha, tierna aunque un poco grimosa. Al lado encontraréis una cebra que parece arrancada de un carrusel, una rana de madera y varios coleópteros. Todos fueron construidos para la escenografía de la obra de teatro 'Ubu. Folias Physicas, Pataphysicas e Musicales'. Si Polochón se os resiste, buscad la vaca mecánica de la entrada.

3. La silla más cómoda. Esta es una de las primeras exposiciones dedicadas a Lina Bo Bardi que no se limitan a su faceta de arquitecta. Aún así, en el camino aparecen varios trabajos de diseño gráfico, como las portadas de la revista de arte 'Habitat', así como ejemplos de diseños industriales y de interiorismo. Ahí está, sin ir más lejos, la mítica Bowl Chair, creada en 1951 para el salón de su casa de vidrio de São Paulo. Tiene forma de semiesfera y está tapizada con una combinación de estampados variable, en función del entorno al que vaya destinada. Veréis un modelo en exposición, pero más interesantes aún son los bocetos preparatorios.

4. El collar de aguamarinas. También diseñó la pieza de orfebrería en forma de red inmortalizada en esta foto de un baile de carnaval, donde aparece sonriendo, con un vestido escotado y una boquilla en la que quema un cigarrillo Pall Mall. En la exposición encontraréis el collar original, expuesto en un busto, compartiendo vitrina con una joya de Alexander Calder muy extravagante, un broche cuadrado del tamaño de un escudo con incrustaciones de ámbar. Dos cosas nos tienen que quedar claras: que Lina Bo Bardi era una artista muy versátil y, todavía más importante, que está a la altura de cualquiera de los grandes maestros de las vanguardias.

5. El gusano en el tapiz. El título, 'Tupí or not tupí', procede de una parodia del monólogo de Hamlet que aparece en el 'Manifiesto antropófago' escrito por Oswald de Andrade en 1928. Eso nos pone sobre la pista de la tesis de la exposición: la formación europea de Lina Bo Bardi es absorbida, de forma canibalizante, por su cultura adoptiva. Ahí están los muros cargados de exvotos sanadores, las figuritas con las mujeres que llevan fruta sobre la cabeza, las ropas de los nativos y el milagro de la naturaleza. Os invitamos a buscar un gusano que se arrastra sobre el tronco de un árbol en un tapiz, tal vez camino de transformarse en mariposa, y también este hermoso saltamontes hecho con el cristal de una bombilla rota y una pluma de guacamayo.

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