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Unconditional Surrender de J. Seward Johnson
@ Shutterstock

6 esculturas para celebrar el Día internacional del Beso y, de paso, viajar por el mundo

6 esculturas para celebrar el Día internacional del Beso el 13 de abril

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¿Echáis de menos aquello de dar abrazos y besos como si no hubiera un mañana? Pues paciencia, porque mientras duren las restricciones y el confinamiento, nada de acercamientos sin guantes ni mascarilla a personas diferentes a las que tenéis a mano en casa. Pero como se acerca del Día Internacional del Beso (13 de abril), la plataforma Musement nos recuerda seis esculturas míticas (que llevan besándose una eternidad) con las que podemos consolarnos artísticamente y, ya puestos, viajar virtualmente hasta sus museos.

En París está 'El beso', de Aguste Rodin, una escultura en mármol que representa a los amantes Paolo y Francesca justo en el momento álgido de su enamoramiento. Mostrada al público por primera vez en 1887, lleva expuesta desde entonces en el Museo Rodin, levantado en el Hôtel Biron, un palacete de 1727, un edificio neoclásico de dos plantas, 18 habitaciones y tres hectáreas de jardín que dan la bienvenida a los visitantes. Dicen que este fue el edificio que sirvió como referente para establecer en Francia la tipología de casa unifamiliar. Sin salir de París podemos disfrutar de Psique reanimada por el beso del amor, de Antonio Canova, considerado el mejor escultor neoclásico. La obra, que está en el Museo del Louvre y es una de las versiones que hizo Canova de la historia de amor entre Cupido y Psique, muestra el momento en el que un enamorado Eros salva con un beso a Psique. 

El Beso de Rodin

@ Wikipedia

Imposible que la ciudad eterna no tuviera su propia escultura del beso, y está en Ostia Antica, antiguo asentamiento romano en la que también se encuentra una escultura que de nuevo rinde homenaje al amor entre Cupido y Psique. Acercarse a la escultura supone visitar este antiguo yacimiento arqueológico que conserva la necrópolis, los baños de Neptuno, mosaicos, la via casa di Diana, el foro, el templo y el teatro, entre otros. 

Saltamos el charco y viajamos hasta el otro lado del Atlántico para encontrar otro beso, esta vez firmado por el vanguardista Constantin Brancusi, en el Museo de Arte de Filadelfia. Se trata de un bloque de piedra, aparentemente sencillo, en el que dos figuras se entrelazan acaramelada y simétricamente. Y en San Diego, una de las esculturas tituladas Unconditional Surrender de J. Seward Johnson (similar a la famosa fotografía de Alfred Eisenstaedt del marinero besando a la enfermera en Times Square). No es la única, porque Johnson construyó varias obras idénticas de gran tamaño que hoy podemos ver en otras partes del mundo. 

Y en Latinoamérica, 'El beso' de Víctor Delfín, en la costa verde de Lima. No está en ningún museo, sino en un parque bautizado como el Parque del amor. Nota curiosa: cada 14 de febrero miles de enamorados acuden a besarse bajo la sombra de esta escultura de doce metros de largo y tres de alto. 

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