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La receta (capas de merengue con frutos secos, nata, dulce de leche y fruta fresca) no es nueva pero sí tiene detalles de tradición doméstica, guiños que vienen de un cuaderno familiar que la hace ligeramente diferente, marcadamente especial. Vamos, que es una pavlova pero, como las tortillas de patata, en cada casa se hace diferente. Aquí la receta sale una casa croata, de la abuela de Darinka, fundadora de este proyecto dulce que ha contado con la asesoría de Le Cordon Bleu, creadora de un nuevo y singular local monoproducto que el estudio de moda, Plantea, le ha dado forma y color, líneas orgánicas y tonos cálidos.
Cómo son las pavlovas especiales de Brela
Como parten de una receta propia, no las llaman pavlovas sino brelas. De su obrador salen a diario tartas en tres tamaños diferentes (pequeña 10 cm, mediana 25 cm y grande 35cm), una propuesta para compartir a la que también han sumado algunas versiones individuales, las brelinas, que podéis elegir con distintas cremas: dulce de leche, pistacho o avellan. El local es pequeñito, enfocado al take away y el delivery, pero se puede ir a probar una brelina y tomarse un café en su barra.
Dónde está el templo de las pavlovas en Madrid
Brela se estrenó este verano en el barrio de Salamanca (con precios que van desde los 2,5 euros a los 75 euros) y ya se ha convertido en una referencia para los vecinos que buscan sorprender y acertar con una tarta única en los eventos familiares. Son unidades limitadas lo que hacen cada día. Así que os recomendamos encargarla previamente. Ahora mismo siguen la fresa es la fruta elegida pero más adelante quizá prueben con otras frutas o cremas con la idea de mantener la excelencia y el espíritu original. Ah, están en Lagasca, 130.

