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Así de fluorescente es la noche en Uñas Chung Lee

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Hace un año y medio que abría en Tirso de Molina el 'speakeasy' Medias Puri, un espacio subterráneo con piernas de maniquí en la escalera de entrada que cada fin de semana mueve hordas de gente. De la mano de su creador, Iñaki Fernández, productor de LetsGo y responsable de la saga 'The hole', acaba de nacer el club Uñas Chung Lee, que promete convertirse en uno de los sitios más extravagentes de las noches madrileñas. Su entrada está habilitada como una manicura china, con estantes llenos de botes de esmalte de colores pastel y una mesita en la que unas señoras con bata rosa te hacen las uñas. Detrás empieza lo bueno, un pasillo de aires clandestinos que conduce a la sala de fiestas, donde el show es pura locura en PVC transparente.

La idea era crear un ambiente de bazar asiático, con estética táper de plásticos y flúor. 250 farolillos verdes y naranjas importados de Japón cuelgan de paredes y techo y tras las barras hay gatitos iridiscentes que mueven la patita. "Queríamos que el público se sintiera como Alicia adentrándose en un País de las Maravillas muy moderno", cuenta Felype de Lima, responsable del diseño de vestuario y de la decoración. Nada más entrar, os darán la bienvenida los bailarines residentes, medio robotizados con sus pelucones eléctricos, zapatillas luminosas y pistolas de agua, que se mueven por la pista como los replicantes de 'Blade runner'. Cuentan que en pocas semanas habilitarán también una especie de pecera suspendida con duchas cenitales, en la que habrá coreografías con efecto mojado. 

Lo que se puede ver por el momento no dejará a nadie indiferente. Tenemos dragones chinos, danzas acrobáticas y recuerdos imborrables, como esa artista medio cyborg vestida con malla plateada, tacón alto y peluca amarilla, que gira como una bola de discoteca colgada de un gancho, rodeada por un sistema de vías y plasmas con líquido fluorescente, como si le estuvieran practicando una transfusión de plutonio. Después de cada número del espectáculo el público podrá bailar con hits de los 80 y los 90, en la línea de la selección musical de la Sala Negra de Medias Puri. Además, en el piso de arriba hay tres karaokes privados que se pueden reservar pare celebrar fiestecillas a puerta cerrada, micrófono en mano, como en un ático de Shibuya. 

Y ahora la información útil. Uñas Chung Lee abre viernes y sábado, a partir de las 23 h. De momento, la entrada cuesta 10 euros los viernes (con consumición) y 15 euros los sábados, aunque desde la organización nos advierten que los precios subirán en función de la demanda. Mejor aprovechar ahora, dicen, antes de que acabe el período de gracia. Se han propuesto convertir Moncloa en el nuevo barrio de moda y –su reputación les precede– nos extrañaría que tardaran en conseguirlo.

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