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Cocina casera
©Shutterstock Cocina casera

¿Cómo tengo que comer en casa en época de confinamiento?

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Los cambios de vida, es una obviedad, implican cambios en nuestra dieta (ahora recuerda aquella vez, a los 22 años, que fui con unos amigos quince días a Nueva York. Nos pasamos todo el viaje engulliendo comida-basura. La fórmula alimentaria más radical la hizo un colega que se compró una caja de 30 'doughtnuts' y de eso vivió los dos últimos días, para poder comprar más discos. Hace veinte años y todavía me impresiona). Sea como sea, hay que afrontar el confinamiento, inevitable y obligatorio, con cierto orden y un cambio de hábitos alimentarios indispensable. ¿Qué podemos hacer, para pasar esta época galdosa de tiempo indeterminado, sin que la barriga y la salud (física y mental) sufran? La nutricionista-dietista Júlia Farré nos ofrece algunos consejos.

1. Sigue una rutina. "No podemos vivir en la hiperactividad de antes, pero hay que marcar unas rutinas de comer y trabajar y de ratos de ocio. Leer, mirar series y un buen rato de ejercicio físico desde casa, que por suerte hay muchos recursos 'online' para hacer esto último", explica.

2. Mentalízate. Esto no es un fin de semana indefinido. Farré se encuentra con muchos pacientes que visita 'online' que le dicen que están "reproduciendo a diario los hábitos alimentarios del domingo en familia: la cervecita, las patatas chips, el vermut...". Si estáis juntos y coméis juntos, cambiad el chip: hoy es martes y toca hacer bondad. Cuando llegue el domingo, disfrutarás mucho más de los mejillones y el vermut.

Tu també has caigut en el lamentable vermut 'trash' diari al sofà? Malament!

 

Tú también has caído en el lamentable vermut 'trash' diario en el sofá? Mal!
Foto: Shutterstock

 

3. No abuses de la pastelería casera. "Muy bien que hagas tus galletas o magdalenas, pero la cantidad de pastelería que prepararemos sobrepasa lo que normalmente haríamos", vaticina Farré (y acierta; yo acabo de hacer una bandeja de granadas de mano de azúcar y chocolate). No desesperéis, hay opciones: Farré nos recomienda las recetas de Juan Llorca, un cocinero que tiene la mano rota al ofrecer recetas alternativas de pastelería saludable.

"Vols aquesta muffin que va fer la nena ahir?"

 

"Quieres este muffin que hizo la niña ayer?"
Foto: Shutterstock

 

4. Que no te tiente la cocina. En el trabajo, claro, te llevas un 'tupper' y no comes hasta que no haces la pausa. "Ahora tenemos la cocina a un paso, y las visitas pueden ser frecuentes. Aunque sean cosas saludables, como un puñado de almendras o una mandarina. Y al final te mueves menos y picas mucho más entre horas. Todo esto hará que subas de peso. Ahora el objetivo no es una dieta de adelgazamiento, pero debemos procurar no subir", razona Farré.

5. Planifica la compra. Cuando vayas al supermercado, ves con una lista hecha, que priorice la comida saludable. "Evita la compra por impulso, y es mucho mejor si puedes ir a proveerte con un menú planificado para toda la semana", explica Farré. En este artículo de su centro nutricional, Farré nos proporciona pautas más precisas sobre qué alimentos comprar y ejemplos de menú para toda la semana. Y por favor, evita la acumulación compulsiva. No, los rollitos de papel de váter rellenos de arroz no son una receta vietnamita.

El paper de vàter no es menja! Pensa què compres!

 

El papel de váter no se come! Piensa qué compras!
Foto: Shutterstock 

 

6. ¡Pasa un poco de hambre! Como decía mi abuelo, "siempre va bien que te quede un rincón vacío en el intestino". ¿Hay que reducir la ingesta calórica? "Depende. Piensa que hay mucha gente sedentaria que apenas se mueve y va a trabajar en patinete eléctrico. Su gasto calórico se mantendrá igual, pero alguien que hace deporte y se mueve sí deberá reducir su ingesta calórica. Y será difícil, porque tiene el estómago acostumbrado a una situación calórica que no se corresponde con la realidad actual. Al principio pasarán un poco de hambre". Caramba, qué vida. Uno que hace deporte y vida activa, ¡y la recompensa cuando van mal es pasar hambre!

7. Come alimentos que potencien el sistema inmunitario. "Deben aportar proteínas de alto valor biológico", dice Farré. Chia, kale indonesia, espirulina islandesa, agar-agar? Me he de dejar el sueldo en lo de los superalimentos? "¡No! Esto significa carne, pescado, legumbres, huevos, fuentes de proteína completas", responde, "eso no quiere decir que no podemos ser vegetarianos, aquí entran en juego los derivados de la soja", precisa. Y sobre todo, claro, "hay que dar mucha importancia a los antioxidantes, la verdura y la fruta cruda y cocinada". Alerta, que hay un truco: "Come verdura de todos los colores. Verdes, lilas, naranjas, amarillas... Si vas variando, tendrás más antioxidantes y variedad que si comes cosas del mismo color". Olvídate de la dieta de la alcachofa.

8. No te obsesiones con comer diferente cada día. Como decía mi madre... ¡esto no es un restaurante! "Tienes que variar y no comer siempre lo mismo. Pero ten en cuenta que no estás en un restaurante y repetirás platos mucho más que cuando comes fuera de casa. Hoy hago lentejas, y seguramente mañana repetiré porque ya las tengo hechas de hoy. No tienes que preocuparte por comer cada día diferente. Debemos ser prácticos y pensar un poco en nuestras abuelas", dice la nutricionista. La suya, en un ejercicio precursor del 'batch-cooking', se levantaba y de buena mañana cocinaba el almuerzo y la cena.

Por Ricard Martin.

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