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Cocidos hay muchos. Muchas regiones tienen el suyo. La versión madrileña, sea en dos o tres vuelcos o sea la delicadamente ampliada que prepara Juanjo López (maestro en la materia), tenemos esta selección de restaurantes y pistas pero hoy venimos con algo menos habitual por estas calles. Hoy venimos con el fabuloso cocido gallego, con dos propuestas norteñas para borrar cualquier atisbo de frío del cuerpo y recuperar la sacrosanta siesta este fin de semana.
Un restaurante gallego en Madrid con más de 50 años
Traerse la emblemática Festa do Cocido de Lalín a Madrid. En tan pantagruélica celebración han querido convertir la sala del restaurante Portonovo este invierno. Será sólo por unos días pero la familia Limeres no quería dejar de compartir esta fiesta con sus clientes. Cada jueves y viernes al mediodía las mesas de su veterano restaurante (superan ya el medio siglo) se llenan del mejor producto y el más profundo sabor gallego. Ojo, que también la receta está disponible en formato delivery y como un servicio take away. Esta referencia (con hórreo incluido en su terraza al aire libre) para quien busca compartir tradición en el distrito de Moncloa-Aravaca (Aguarón 7), ahora con Dani Cerdán dirigiendo los fogones, se viste con este plato coral, aún más vegetal y meloso que el cocido madrileño pero que pide igual una sobremesa reposada. Lacón, jarrete, panceta, chorizo y carnes de cerdo seleccionadas, acompañadas de garbanzos, patatas, grelos, repollo y verduras de temporada... Un fabuloso despliegue profundamente atlántico a orillas de la carretera A-6. Precio: 29 euros por persona.
No es un gallego en la luna pero sí en lo más alto de Gran Vía
Hasta la séptima planta del Hotel Innside by Meliá Madrid Gran Vía (Mesoneros Romanos, 13) ha llegado una versión tradicional pero exclusiva del cocido gallego más auténtico. De lo rural (por ejemplo, las carnes proceden de cerdos de la zona de Limia, ahumado tradicionalmente con leña de carballo y los embutidos se elaboran en una fábrica tradicional de Larouco) al vértigo del Madrid más urbano. La materia prima ha sido seleccionada y coordinada por Iván, propietario de O Pigüeiro, uno de los grandes proveedores de La Cantina by Le Tavernier. Para darle todavía más empaque a esta experiencia efímera, la receta se sirve en El Camarote, el reservado con las vistas más privilegiadas de todo el restaurante. Ya estás llamando a tus amig@s. Se presenta en cuatro vuelcos (más unas filloas con acompañamientos, rosquilla y queso con membrillo) y requiere reservar previa. Este sábado 31 de enero arrancan estas apariciones estelares que sólo tendrán lugar sábados y domingos. Precio: 45 euros por persona.

