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Con el buen tiempo uno de los cafés escondidos más bonitos de Madrid sale al aire libre y aún así su terraza sigue siendo una pista semiclandestina para el gran público. Su ubicación, dentro de un centro cultural (con una programación de exposiciones, conciertos y charlas siempre sugerente), hace que se mantenga oculto a las miradas de los transeúntes, que además son pocos en este tramo de calle en el corazón del barrio de Salamanca. Si no lo conoces, nunca sabrás que existe. Y si lo conoces, buscarás la excusa para volver.
Entre árboles y plantas, rodeadas de obras de arte de primer nivel y bajo algún certero parasol, un puñado de mesas se reparten a lo largo de un acogedor espacio que tiene tu rincón favorito para obligarte a parar y centrarte en el presente, sea una conversación, un cóctel estival o la lectura de lo que te has comprado este año en la Feria del Libro de Madrid. El carismático Café de la Fundación Juan March (Castelló, 77) acaba de estrenar sus mesas a cielo abierto.
El patio de esculturas se ve de otra manera sentado plácidamente en una de las sillas de Plantea Estudio. El escenario vale para un desayuno tardío o para una cena temprana porque este año abren hasta las 23.00 horas durante el mes de junio. Y lo harán de miércoles a sábado aprovechando las noches de jazz, magia y cine clásico que han organizado. Aquí la oferta gastronómica es más sencilla que en el interior (tampoco os lo perdáis si aún no habéis descubierto este rincón escaleras abajo) pero el magnetismo es igual de eficaz y una barra siempre es una barra.
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