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La tercera y última jornada de Madrid Fusión 2026 ha dejado otro premio dulce en la capital. Ayer fue para la Mejor Torrija que obtuvo Martín Martínez de Villaroy's (el resto del podio también se quedó aquí, en Arzábal y Latasia) y hoy ha sido en la categoría de Mejor Pastelero Revelación por un postre "inspirado en la Navidad, que lleva panettone, crema de vainilla y mandarina, con crujiente de almendra y una crema de almendra y yuzu".
Mejor Pastelero Revelación en España y nuevo templo dulce en Madrid
Miguel Yeste, que dejó las cocinas del biestrellado restaurante Coque para lanzarse en solitario a las voraces calles de Madrid y abrir su propio obrador hace poco más de un año, recoge hoy todo el fruto de su trabajo durante todos estos años (bajo el paraguas de los hermanos Sandoval, en Tickets con Albert Adrià y tras formarse con Paco Torreblanca o en la escuela de Melissa Coppel Chocolate & Pastry School en Las Vegas). Una pasión aún más visible y popular desde que levantara la persiana su primer local en Chamberí. El segundo y tercer puesto de este premio recayeron los responsables de la cocina dulce de dos restaurantes: Aromata (Palma de Mallorca) y Vandelvira (Baeza).
Así es Obrar, la pastelería más fotogénica de Argüelles
En este salto al vacío Miguel Yeste se acompañó de Gabriela Vera. Juntos tienen la vitrina más espectacular, por estética y por las fabulosas piezas que exhibe, ahora mismo en Madrid. Es magnética. Escultórica. Todo en esta minimalista y exquisita pastelería gravita alrededor de ella. Aquí guardan sus obras maestras. Pero solo exhiben un par de piezas; la semana que fuimos de paseo por el barrio de Chamberí donde han encontrado el local perfecto para su proyecto tenían una irresistible lemon pie donde juegan con los matices del yuzu y un milhojas de crema (que da la réplica a uno de nuestros favoritos en Madrid, el de Estela Hojaldre). Asomarse al cristal es ser un poco Audrey Hepburn frente al escaparate de Tiffany's. Pero aquí las joyas las puedes comprar y llevártelas a casa en un packaging muy bien diseñado.
Al fondo de un espacio diáfano y muy luminoso, con varias mesas para desayunar/merendar/lo que se tercie, han instalado un espléndido obrador, un rincón a la vista de todos los clientes. No cabe la trampa. De ahí salen a diario decenas de croissants y, sobre todo, distintas versiones y rellenos de su ya famosos pain au chocolat. En una de las paredes descansan toda la muestra repostera del día. Qué tentadora repisa nada más cruzar la puerta.
El templo se llama Obrar (Galileo, 9). Y hacen alta pastelería de barrio. Pero no solo. Porque también tienen café de especialidad, tres opciones saladas en pan brioche y una carta líquida para acompañar el momento... de un vermut a un champán, ojo. Cierran los lunes pero abren de martes a domingo desde las 08.00 hasta las 20:00 horas (viernes y sábado desde las 09:00).

