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Hace unas semanas la lista más influyente a la hora de elegir por todo el mundo el mejor restaurante para ir a comer carne, la conocida World’s 101 Best Steak, encumbró aún más el proyecto de José Gordón en Jiménez de Jamuz (León). El maestro, que contagia su amor reverencial por los bueyes con los que al final brinda a sus clientes homenajes superlativos en la mesa, abrió recientemente el espacio más ambicioso, exclusivo y casi místico en El Capricho.
Se llama La Cúpula. Y es ese refugio gastronómico el que alcanzó el primer puesto este 2026 en ese ránking mundial. Y es su plato estrella, el meloso escabeche de jarrete de buey con berenjena asada, el que podremos probar este mayo en Madrid sin tener que echarnos a la carretera y hacer parada a pocos kilómetros de la A-6 (a la altura de La Bañeza).
Todo lo bueno que hacen a diario en El Capricho, de la cecina Gran Reserva al steak tartar de cadera con caviar, desembarca en Madrid este mes. La cita, un hito ineludible para todo gran aficionado a la mejor carne (de buey), será evidentemente un festival efímero. Pero no tanto. El menú se servirá del 20 al 31 de mayo (pero apuntad los detalles: pases de miércoles 20 al domingo 24 y de miércoles 27 al 31 de mayo -ambos domingos sólo a mediodía-) en un privilegiada y singular ubicación cerca del Palacio Real. En otro elegante palacio, de hecho. Las reservas ya están abiertas. El lugar escogido, el hotel Palacio de los Duques Gran Meliá.
Así será el menú (y su precio) de El Capricho en Madrid
No vamos a desvelar todo aquí porque toda fiesta necesita sus sorpresas. Por supuesto el broche final será una corte especial en su punto perfecto de maduración. A esta magistral chuleta de buey Selección José Gordón, se sumará un espectacular tuétano y, nota curiosa, la croqueta de Jardín de los Duques que fue finalista en el emblemático concurso de Madrid Fusión, pero cambiando el ibérico por la cecina del gran mentor. Así hasta 12 pases, incluidos dos postres. Uno con manteca de buey en la receta. Porque el verdadero feligrés lo es hasta sus últimas consecuencias, hasta el dulce. Y no es pecado.
Un menú cerrado. Un precio cerrado. 200 euros. El maridaje a vuestra elección. Ellos proponen uno de 70 euros. Con Viña de Uta (blanco), El Chano 2020 (tinto), Prieto Picudo Valdecedín 2020 (tinto) y, claro, burbujas, Ruinart Brut. Sea como sea, más allá de la sección líquida la experiencia resume a la perfección el nivel de exigencia de la casa madre, el respeto por los animales y sus tiempos, y el proceso artesano y detallista de cada producto que llega al plato.
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