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Abrieron la brecha por la que luego avanzaron muchos otros. El camino de los entrepanes gourmet y bocadillos finos. El plan para comer barato a pie de calle y seguir. Naia y Sandra se trajeron de su estancia en Corea unos sándwiches que aterrizaron en Madrid como un chispazo. Se volvieron virales en cuanto levantaron la persiana de su primer local a orillas de Gran Vía. Y en menos de dos años, consolidado el de Chueca (Víctor Hugo, 5), abrieron uno mayor en Malasaña (Corredera Baja de San Pablo, 49). Dónde sino. Ah, y andan tomando ya medidas a un local fuera de Madrid. Sevilla, allá van.
Hablamos de Revuelto y sus brioches, rellenos de huevo revuelto hecho al momento & co, que aún siguen generando colas. No hay reserva posible. A su carta habitual, donde suelen entrar versiones esporádicas que se suman, estes mes se ha sumado no una creación propia sino una colaboración. Y no podían haber encontrado mejores aliados para levantar febrero. Se han juntado con la gente de Petramora, nuestra tienda favorita de Chueca para la compra gastro (y el menú/plato del día), para lanzar únicamente este mes (en ambos locales pero también en delivery) una novedad que han llamado Piparra. A todo fan de las gildas, le encantará.
Cómo es el nuevo sándwich de Revuelto
Hecho mano a mano pero solo disponible en Revuelto (no lo busquéis en Petramora), el match callejero del invierno lleva queso Labadía -un zamorano curado con DOP y de ganadería propia-, tomate raf cortado muy fino, una adictiva mousse de piparra y el necesario chorrito de aceite de oliva virgen extra. Y sin come sin pausa. Un bocado pide el siguiente. Cosas del vinagrillo.

