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Los otros Palentinos que también podrían triunfar en Nueva York

El Palentino

Resulta que el Palentino, el mítico bar de la calle Pez de Malasaña, pasea por las calles de Nueva York de la mano -mejor dicho, del pecho- del célebre Macaulay Culkin: dicen que se le ha visto con una camiseta que lleva el logo del bar por delante, y la carta de bocadillos por detrás, con los precios y todo, escrito en un castellano muy cañí. Lo curioso es que el actor de ‘Solo en casa’ no ha puesto un pie en el mítico bar. Así que, ¿cómo ha llegado hasta ahí esa camiseta?

La historia suena a fake, pero que la camiseta existe es verdad. La idea surge de un colectivo de creativos afincados en Nueva York, responsables de Ponte Ahí, una plataforma para poner en marcha sus proyectos más personales y alternativos, como esta camiseta del Palentino. ¿Y por qué del Palentino? Porque es un bar que conocen bien. Todos ellos han vivido en Madrid y era uno de sus bares de referencia en la ciudad. Les encanta la historia de autenticidad que hay detrás de este negocio que abrió sus puertas en 1947 y que hoy en día sigue más vivo que nunca, a pesar de las modas estéticas, y a pesar de las tendencias 'foodies'. Y eso es digno de alabar, tanto que incluso sirvió de inspiración para la última película de Álex de la Iglesia 'El Bar'.

Fake o no, la cuestión es que la serie limitada de camisetas del Palentino ya se ha agotado, así que hemos pensado en otros bares de Madrid que podrían tomar el testigo y convertirse en la estampación de moda en la Gran manzana, tanto por su autenticidad como por la afinidad con personalidades yanquis. Podrían ser estos:

- El Tigre, porque es uno de los bares, si no el único, que ha alimentado a más Erasmus de todos los tiempos. Sus tapas no son de lo mejorcito, pero el hecho de que con cada consumición te pongan un platazo de pan con cosas, gratis, es para recomendarlo siempre.

- Casa Julio. Porque sus croquetas conquistaron a los mismísimos U2 durante una sesión de fotos que hicieron en el mítico bar, uno de los imprescindibles en las listas de las mejores croquetas de Madrid. Y si Bono, defensor de causas benéficas por todo el mundo, dice que algo es bueno, no se puede dudar.

- Museo Chicote. Y no precisamente por la colección de whiskys y otros brebajes alcohólicos que almacenada el ser Pedro Chicote desde su apertura en los años 40. Sino porque durante décadas fue punto de encuentro de la farándula nacional e internacional. Desde Ava Gardner y Rita Hayworth, a James Stewart, Gregory Peck o Frank Sinatra. Ay si sus paredes hablaran…

- Benteveo. Porque ha sabido aguantar el tipo y amoldarse a las nuevas tendencias como pocos. Abrió por primera vez en los años 40 y después de algunos años cerrado, se ha reconvertido en bar de modernos y hipster en general, y es uno de los escenarios habituales de la serie ‘El ministerio del tiempo’. Serie que, por cierto, han plagiado en Estados Unidos con una versión yanqui llamada ‘Timeless’.

- Toni2. Es el antro por excelencia. Un sitio para crápulas y adictos a dar el cante, frecuentado por gentes de todo tipo, con más laca que vergüenza. Tanto es su éxito, que es raro el día que no se deje caer por aquí alguna cara conocida del cine y la televisión.

- La Revuelta. Las tajadas de bacalao rebozado son a Madrid lo mismo que las cañas bien tiradas. La pareja perfecta. Quienes son gatos gatos no pueden comprender una cosa sin la otra. Y punto.

- El Brillante. Vale que ya no son lo que eran y que hay otros muchos bocadillos de calamares que les superan en autenticidad y sabrosura. Pero son los que eligieron Bill y Hillary Clinton en una visita que hicieron a la ciudad durante una cumbre de la OTAN en 1997

- Casa Lucio. Porque por muy rancio -y auténtico- que sea su aspecto, siempre ha seducido a todo tipo de actores, cantantes y artistas en general que han venido de visita a la ciudad, como Tom Cruise, que se dejó caer por allí durante la promoción de Misión Imposible.

- El Templo del Gato. Porque aunque ha cerrado sus puertas, en el recuerdo permanecerá con el santuario del rock de la ciudad. Además de ser el escenario de películas urbanas como Historias del Kronen, por su escenario han pasado algunos de los más grandes. Cuentan que incluso Offspring hizo saltar los plomos, un concierto que permanece en la memoria de todos los que estuvieron allí aquella noche, y hasta de los que no. Así era la magia del Templo del Gato, contagiosa. Y por eso sigue y seguirá en la memoria de todos los rockeros de la ciudad y de fuera de ella.

Y así podríamos estar hasta el infinito, porque son muchos más los bares y garitos que se merecen triunfar al otro lado del Atlántico. En este listado no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Larga vida a los bares de Madrid y su ‘castizo lifestyle’.

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