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Queens of the stone age incendian la última jornada de Mad Cool

Por
Noelia Santos
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Queens of the stone age eran uno de los platos fuertes de la noche, justo antes de la actuación de los legendarios Depeche Mode, y lo sabían. Se plantaron en el escenario con muchas ganas y un halo de superioridad que les llevó incluso a enfrentase a la organización del Mad Cool por el espacio disponible en las zonas VIP reservadas que había justo delante de su escenario. La última gota que ha colmado el vaso de esta tercera edición del festival, envuelto en la polémica desde la primera jornada del jueves. 

Los norteamericanos habían venido desde muy lejos para vencer y arrasar con todo lo que se pusiera por delante. Y lo hicieron. Su líder Josh Homme llamó la atención a la seguridad del recinto, incitando a la rebeldía de los asistentes para que dejaran entrar a quienes se habían quedado fuera de la zona reservada. Era su fiesta, quiso dejarlo claro y la defendió a golpe de buen rock, enérgico, apocalíptico y contundente, capaz de desatar la locura con los primeros acordes de 'Songs for the Deaft' y 'No one knows' entre un público entregadísimo al que solo se le concedió un momento de relativo descanso, 'Make it wit chu', dentro de un show más bailongo de lo habitual, brillante como el traje de su bajista y tan destructivo como una apisonadora. Por suerte el único que sufrió fue el escenario al término de la actuación -y todos los valientes que quisieron formar parte del pogo que se montó en las primeras filas-. 

Para cuando salieron los otros estadounidenses de la noche, los veteranos Nine Inch Nails, los ánimos estaban calentitos y no defraudaron. El show de rock y electrónica industrial fue sencillamente soberbio, a la altura de las expectativas y poniendo todo el énfasis en la música, no en la escenografía. La única compañía que tuvieron en el escenario fueron unos sofisticados efectos de luces y una decoración simplista al estilo del disco 'Downward Spiral'. Pero antes de disfrutar de la banda comandada por Trent Reznor, era el momento de uno de los platos fuertes de la noche: Depeche Mode. 

Dave Grahan y los suyos estuvieron tan incombustibles como siempre, pero entre tanta polémica y llamada de atención de quienes les antecedieron, lo tuvieron difícil para acaparar todo el protagonismo de la jornada. Aún así, no defraudaron y dieron a su público lo que estaban esperando: temas de su último trabajo 'Spirit' sin dejarse en el camerino un buen puñado de himnos de su larga trayectoria, desde 'Personal Jesus' a 'Just can't get enough' con la que cerraron su actuación. Sus miles de fans no se lo hubieran permitido. Se comportaron como los perfectos anfitriones de la noche, en el mismo escenario en el que solo unas horas antes había estado el melódico Jack Johnson con su guitarra y sus chanclas de playa. Como la calma antes de la tormenta de una noche plagada de rock, metal, electrónica y sintetizadores a saco. 

Tarde en femenino, y en español

A estas alturas, a nadie se le escapa que esta edición de Mad Cool ha estado marcada por la polémica -largas colas de acceso en la primera jornada, cancelación en el último momento de Massive Attack, un autobús accidentado de regreso al recinto...-, y también por la escasa presencia de mujeres. La programación de ayer, sin embargo, quiso que fueran dos voces femeninas las que pusieran los primeros acordes de la tarde cuando todavía picaba el sol.

Primero los británicos Wolf Alice, capitaneados por Ellie Roswell, arrancaban su directo tan electrizante como dulce en el escenario Madrid Stage solo 25 minutos antes de que la americana LP lo hiciera en Koko, haciendo retumbar los cimientos del recinto con su pontentísima y penetrante voz. Y no fue hasta el final de la noche cuando pudimos ver sobre el escenario a otra mujer, Dua Lipa. Ni el horario de madrugada, ni el cansancio acumulado después de tres jornadas maratonianas de conciertos quitaron las ganas de fiesta. Imposible quedarse con los pies quietos si en el escenario está la que dicen es ya la nueva reina de pop

Y si las mujeres han sido pocas, las bandas nacionales no han sido muchas más. Pero se han hecho notar, como Kase O, el único representante del rap en esta edición del festival, compitiendo en el mismo horario con un gigante, Queens of the stone age. Aún así, consiguió convocar una buena legión de seguidores que vieron en directo su show de líricas críticas en un recinto poco acostumbrado a un género tan underground como este. Meritoria fue también la actuación de los madrileños Jardín de La Croix, que supieron contagiar con su math rock a un público minoritario pero muy entregado a la banda. Difícil papel, pero muy buen defendido, dentro de un festival que pasará a la historia por la polémica. A ver qué pasa en la edición 2019, aunque será imposible que el público no vaya con el cuchillo entre los dientes.  

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