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13 'best-sellers' de calidad

Aquí tenéis una lista de los superventas que vale la pena leer

Os pensáis que son lecturas de ventilador, esos tochos de tapa dura y media selva amazónica que se venden en el Carrefour, junto a las palas de playa y el 'Lecturas'. Y creéis que, por definición, su prosa estará al nivel de la etiqueta de un bote de Nivea. Pero hay 'best-sellers' de los que han puesto la industria editorial como un escarabajo patas arriba que sí que vale la pena que leamos. No son todos, ni muchos. Ni quizás los de más renombre. Aquí no encontraréis fenómenos como Ildefonso Falcones o los agotadores volúmenes de 'La sombra del viento'. Pero dentro de ese saco negro crucificado por la crítica mundial que es la literatura de consumo hay algunos títulos que, mira por dónde, son buenos.

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

Cuando Goethe publicó 'Werther' en 1774 se puso de moda eso de pegarse un tiro por mal de amores. Por esa misma regla de tres, muchos enanos despistados debieron dejar los estudios ese 1951 en que 'El guardian entre el centeno' llegó a las librerías. Antes de que James Dean se enfundara la chupa roja, Holden Caulfield ya se había convertido en el símbolo del rebelde sin causa: expulsado de Pencey Pep, reticente a volver a casa de sus padres, se fue a recorrer las calles de la Nueva York más canalla, la de las putas, los macarras y el alcohol de garrafón. También se dice que éste es un libro maldito. El día en que Mark David Chapman mató a John Lennon había comprado un ejemplar. También John Hinckley, cuando intentó liquidar a Ronald Reagan a principios de los 80. Y en 1997 figuró como el McGuffin de un 'thriller' tedioso con Julia Roberts y Miel Gibson, titulado 'Conspiración'. A fecha de hoy, lo obra estrella de J.D.Salinger ha vendido más de 50 millones de ejemplares en todo el mundo.

Perdida

Perdida

Pasa como una bala de fogueo. El 'New York Times' la incluyó en su lista de 'best-sellers' de 2012, semanas después de su publicación, y los lectores de todo el mundo lo han recibido como uno de los mejores 'thrillers' psicológicos en lo que llevamos de siglo. Podríamos decir que todavía está en la cresta de la ola. 'Perdida' es la tercera novela de Gillian Flynn, periodista de 'Entertainment Weekly' y autora de dos títulos menores, 'Sharp objects' y 'Dark places'. Con este libro afinó los disparos del 'domestic noir' y nos tuvo mordisqueándonos las uñas y mojando el dedo con saliva en unas cuántas noches en blanco. Pero el sello de calidad lo puso David Fincher. Justo después de la adaptación del primer volumen de la saga 'Millenium' de Stieg Larsson, la llevó a la gran pantalla. Ben Affleck y Rosamund Pike eran los protagonistas de esta trama matrimonial tan torturada.

El misterio de Salem's lot

El misterio de Salem's lot

¿Qué hubiese pasado si el conde Drácula hubiese vivido en la América de los años 70, entre McDonalds y pantalones de campana? Cómo dice Stephen King, "probablemente lo hubiera atropellado un taxi". El autor de 'El resplandor', domador de pulgas en el circo de los fenómenos paranormales, vivía su etapa más creativa, la de la prosa nerviosa y las tramas con garra felina. Alimentó las pesadillas de miles de niños de aquella quinta, en la época del cambio hormonal, a quienes les reventaron los granos leyendo sus libros. Poderes telecinéticos, casas incendiadas y terror psicodélico. De 'Salems's lot', Brian de Palma no hizo ninguna película demencial como 'Carrie'. Sólo dio lugar a una miniserie, en 1979. En 2004 se hizo un 'remake', que pasó sin pena ni gloria.

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American psycho

American psycho

Todo empezó en 1987, cuando Bret Easton Ellis escribió 'The rules of atraction', la primera novela donde hizo aparecer la saga de los Bateman. Estaba protagonizada por un tal Sean, y su hermano Patrick hacía una pequeña aparición. En 1991, Patrick tuvo su propia historia, la de un 'psychokiller' de Wall Street: era un 'yuppie' vestido de Armani y con los abdominales como baldosas que vivía en el edificio American Gardens. Practicaba sexo ultraviolento y se dedicaba a matar con una elegancia y precisión increíbles, sierra eléctrica en mano. Descuartizaba a sus víctimas con un impermeable transparente, para no mancharse de sangre, y así forjó el modelo del asesino pulcro. Michael C. Hall en 'Dexter' se aprendió sus movimientos, e incluso utilizó su nombre de alias cuando iba a pillar droga. Ya se sabe que vivimos en un mundo de mitómanos. Si lo leéis, también caeréis en la trampa.

El mundo de Sofia

El mundo de Sofia

No es que desde un punto de vista literario sea nada del otro mundo, pero tiene un mérito innegable. Se lo han leído muchos chicos y chicas en edad de crecer que ahora os podrían recitar la historia de la filosofía desde Tales de Mileto hasta Peter Sloderdijk como si se comieran una tostada de pan Bimbo con Nutella. Hacía fácil lo imposible: condensar la historia del pensamiento en una novela juvenil como quien se dedica a escribir su nombre en un grano de arroz, yendo del sofismo, la escolástica medieval y el empirismo hasta la teoría de la duda. Es culpa del noruego Jostein Gaarder que ahora tengamos 'stock' sobrante de universitarios fumetas que se han matriculado en Letras para pasarse el santo día fumando cigarrillos de la risa en el césped, hablando de la navaja de Ockhamy los búhos de Hegel. Y eso, cuanto menos, merece un aplauso.

Diez negritos

Diez negritos

Agatha Christie es un caso aparte. De este libro, se han vendido más de cien millones de ejemplares, una cifra obscena que supera con creces la de los 'superventas' más reeditados de nuestros días, como 'El código Da Vinci' y 'Los pilares de la tierra'. 'Diez negritos' es la novela negra más leída de la historia. El título hace referencia a una canción de cuna inglesa, 'Ten little soldier boys went out to dine', y también al espacio donde se desarrolla la acción, la Isla del Negro, denominada así porque de perfil parece la cabeza de un indígena. Son diez personajes, todos cómplices de algún asesinato del que se han escaqueado de las culpas, que son invitados a pasar unos días en esta jungla insular donde uno a uno irán recibiendo la condena que tienen pendiente. Ha inspirado films y telefilms, cómicos e incluso un videojuego. Publicada por primera vez en el 39, es todo un referente en la cultura pop.

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Mecanoscrito del segundo origen

Mecanoscrito del segundo origen

Algunos lo adoran, a otros los parece una lata, pero hace generaciones que nos lo imponen de lectura obligatoria en algún curso de secundaria. "Alba, una mujer de 16 años, virgen y morena...". Y así se explica que cada año se vendan más que Biblias. Después de una adaptación a la pequeña pantalla, producida por TV3 a mediados de los 80, la invasión extraterrestre de Manuel de Pedrolo conquista el cine. El periodista Carles Porta, de quien quizás habéis leído la muy recomendable 'Tor: tretze cases i tres morts', se zambulló en este ambicioso proyecto de ciencia-ficción que se podrá ver en Sitges en octubre. A partir de una idea original de Bigas Luna, que murió antes de tener tiempo de ejecutarla, promete ser uno de los platos calientes del festival. Y, también, la ocasión perfecta para que todos los que os descargasteis el resumen de Rincón del Vago aprovechéis para leerlo, de una vez por todas.

El nombre de la rosa

El nombre de la rosa

Si queréis saber quién puso de moda el rollo medievalista clerical entre los autores de 'best-sellers' que han acabado llenando los quioscos, ya tenemos un culpable. En 1980 Umberto Eco empezó a cagar oro cuando publicó ésta novelaza, que 35 años después de su lanzamiento ha vendido prácticamente 40 millones de copias. Y encima resulta que es buena. Poco después de que su éxito fuera un hecho consumando, Eco publicó una especie de apéndice bajo el título de 'Apostillas', siguiendo la misma lógica que J.K. Rowling cuando pensó engordar su cuenta corriente con aquel complemento a la saga 'Harry Potter' que se llama 'Bestias fantásticas y dónde encontrarlas', un recurso como cualquier otro para que los fans incondicionales aflojaran la mosca. Con la diferencia de que el extra de Eco es, mejorando lo presente, un espléndido tratado de poética.

Olvidado rey Gudú

Olvidado rey Gudú

Del muy ilustre fray Guillermo de Baskerville, a la literatura fantástica hispánica. Decía Ana María Matute, entre whisky y whisky, que este era el mejor libro que había escrito nunca. Clásico de culto de la prosa española, a medio camino entre el libro de caballerías y el cuento de hadas, relanzó la carrera de la autora, prolífica pluma de la Generación de los 50, en 1996, cuando ya parecía que la producción iba a la baja. Enseguida se dejó ver en los escaparates menos ambiciosos de la península, los mismos que han exhibido las óperas magnas de Ana Rosa Quintana y las infumables crónicas de palacio de Pilar Eyre. Poco le costó llegar a la edición de bolsillo e instalarse en las bolsas de playa del verano del 97, aquellos tiempos en que la gente leía. Con 'Olvidado rey Gudú', los colaron un buen gol. ¡Es una obra formidable!

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Canción de hielo y fuego

Canción de hielo y fuego

Sois unos gandules, si pensáis que como ya os habéis abonado a la serie de la HBO e incluso habéis ido a hacer el casting a Girona con las patillas de Josmar no hace falta que os queméis los párpados bajo el flexo con los libros. ¡Rayos y truenos, esta no es la actitud! George R.R. Martin embute referencias a la historia caballeresca inglesa, sobre todo con los hechos en el entorno de la Guerra de las Dos Rosas, en una trama de fantasía y aventuras, donde la épica se sirve en cucharón gordo. El primer volumen salió en 1996 y desde entonces el fenómeno no ha bajado visera ni un solo instante. Pasando por juegos de rol, cartas, cómics y, por supuesto, el show televisivo que os hace cosquillas en la entrepierna. El verano es largo, estáis amodorrados y del calor parece que la cara os cae a grumos. ¿Por qué no le dáis una oportunidad? ¡Disfrutaréis, por supuesto!

Lo que el viento se llevó

Lo que el viento se llevó

Pensad que es el tipo de libro que leería vuestra abuela durante la pausa publicitaria de 'Pasión de gavilanes', y os parece poco original que lo pongamos aquí. Llamadnos triviales, que como decía Rhett Butler nos importa un rábano. Hemos visto la película de Victor Fleming unas 300 veces y seguimos pensando que es Dios formulado en Technicolor. El librito de Margaret Mitchell en que la factoría de Selznik se inspiró ha vendido más de 30 millones de ejemplares en todo el mundo. Entre la industria editorial se rumorea que se tenía que llamar 'Mañana será otro día', que si lo recordáis es –spoiler alert!– la última frase de Scarlett O'Hara en el film. Si no os sabe mal leer la parte de la historia de los malos, los del sur esclavista, resentidos por el triunfo del abolicionismo de Lincoln, o simplemente hacéis la vista gorda, quizás descubráis una pequeña joya, con algún simpático toque de 'kitsch'.

Matar a un ruiseñor

Matar a un ruiseñor

Se ha hablado mucho últimamente. Los de Ediciones 62 lo acaban de relanzar, a bombo y platillo, aprovechando una oportunidad de oro. Harper Lee, hasta ahora autora de un solo libro, está a punto de cumplir 90 años y vive desde hace tiempo en un geriátrico. Aún así esta temporada todavía ha estado de humor para darnos una sorpresa: ha publicado su segunda novela. Se titula 'Ve y pon un centinela', y es una secuela de la obra que la hizo famosa, la que le valió el Pulitzer en 1960. Robert Mulligan la llevó al cine, con Gregory Peck en el papel del famoso abogado amante de las causas perdidas que se ponía la toga para defender los derechos de un negro. En esta continuación de la historia lo encontramos convertido en un anciano gruñón y –cómo son las cosas– racista, ensuciando la reputación de aquel héroe que fue para tantos y tantos americanos que tiempos atrás creyeron en él tanto o más que en el niño Jesús.

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Coraline

Coraline

Quizás es una novela popular, más que un 'best-seller', pero no no nos hemos podido reprimir y lo hemos puesto en la sopa, con ninguna intención más capciosa que la de promocionar la lectura adolescente. Como 'Alícia' de Lewis Carroll, 'Coraline' se puede leer a cualquier edad, pero es apta para adolescentes i preadolescentes desentrenados, a quien las aventuras de Guillermo Brown ya no le dicen nada. Henry Selick, director de 'Pesadilla antes de Navidad', la llevó al cine en 2009, en una producción 'stop-motion' de factura exquisita y atmósfera gótica, marca de la casa. El relato de Neil Gaiman es otro tesoro que vale la pena rescatar del fondo del mar, como aquellos patitos de goma que dan vueltas en las ferias de la fiesta del barrio. Es verano, y estáis demasiado hundidos en vuestro propio sudor como para leer a Proust. Antes de abandonaros a la sobredosis de dibujos animados y Fórmula 1, probad de meteros en el mundo de los sueños. Os alegrará la vida.

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