Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right Bárbara Santa-Cruz: "Trabajar con un material tan sensible crea un clima de riesgo"

Bárbara Santa-Cruz: "Trabajar con un material tan sensible crea un clima de riesgo"

Actriz en películas como 'Pagafantas' y 'Los amantes pasajeros', nos habla del proyecto de teatro colaborativo 'LA' que ha estado haciendo estos días en Nave 73

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Bárbara

A sus 35 años recién cumplidos, es una celebritie de nuestro cine con su trabajo en películas como 'Pagafantas', 'Los amantes pasajeros', 'Barcelona, noche de verano' y 'Barcelona, noche de invierno', además de presentar la edición de 2015 de los Premios Feroz. Por la tele también se ha dejado ver, pero como corazziana que es (discípula del gran maestro de actores Juan Carlos Corazza) el teatro le tira mucho y con este proyecto colaborativo y declaradamente vanguardista que es 'LA', junto al colectivo Mujer en Obras, Bárbara Santa-Cruz despliega todo su poder en escena junto a otras 10 actrices en una obra sobre personajes femeninos y feminidad, en Nave 73.

Habéis montado una compañía teatral formada por 11 mujeres. Más que por la cuestión del género, la cifra me lleva a preguntarte: ¿valentía u osadía?
Osadía, seguro. Hemos desarrollado una manera de trabajar, un lenguaje, un estilo y la idea que tenemos es que Mujer en Obras, que así se llama la compañía, sea un colectivo de creación con un carácter propio, nuestro, que se puedan hacer piezas de dos o tres actrices, aunque luego estemos todas trabajando sobre cada pieza. Porque lo estamos viendo ahora, mover una obra de 11 actrices es muy complicado y nos gustaría llegar a más sitios. Como colectivo vamos a seguir generando piezas, laboratorios de creación, vamos a seguir trabajando con ese lenguaje que estamos explorando, más allá de esta primera obra. 

Lo curioso es que la semilla de todo esto está en un hombre…
Sí, Javier Ballesteros tenía la idea de trabajar con muchas mujeres y hace dos años y pico nos convocó a todas. Entre nosotras no todas nos conocíamos, unas más y otras menos, y empezamos a trabajar con ejercicios que él planteó y poco a poco se fue generando la dramaturgia de esta primera obra y paralelamente se conformó la compañía como proyecto a largo plazo.

¿Sentís la necesidad de trabajar así, como colectivo, porque sí, o también entra en la ecuación la realidad de la profesión y del entorno teatral, que no parece muy receptivo a priori a generar este tipo de proyectos?
No sé si es tan autoconsciente como para decir: vamos a generarlo nosotras porque el entorno no lo propicia, aunque sí es cierto que a mí esto me da la vida, la idea de tener algo propio donde puedes volcar tu creatividad, escribiendo tus propios textos, en un entorno como es la realidad del actor, que tiene mucho que ver con el esperar. Para mí es fundamental poder tener un lugar de creación, de desarrollo artístico, que no esté sujeto a la espera. 

¿Cómo te has sentido a nivel personal en este proceso, donde se percibe un compromiso muy profundo?
Para mí lo es, es realmente profundo, y tiene que ver con un clima de trabajo que se ha ido generando de forma natural. Por eso nos hemos terminado haciendo compañía, porque entre todas nosotras hay un respeto, un cariño, un amor… después de tanto tiempo trabajando con un material tan sensible que está en nosotras mismas, eso ha generado un clima de riesgo absoluto, pero al mismo tiempo de libertad, de tranquilidad, de confianza, de juego, de saber que entre nosotras no hay juicios.

Hay mucha sororidad, ¿no?
Absolutamente. No haría falta ni decirlo, pero esa falsa creencia de que cuando hay muchas mujeres juntas se generan problemas, en nuestro caso es incierto, tenemos un panal de amor que para el resultado artístico es lo mejor que puede haber. 

¿Os planteasteis una serie de temas a tocar o fueron surgiendo?
No, son temas intrínsecamente ligados a lo femenino y 'LA' va de eso, es una reflexión acerca de lo femenino, pero intentando no dar respuestas ni marcando una agenda de temas. Son temas que salen porque indudablemente somos 11 mujeres ahí. Luego Javi les ha dado un tratamiento dramatúrgico.

Visualmente, en lo que a la plástica y la estética se refiere, el montaje tiene también mucha potencia. Salís al principio, por ejemplo, con unos zapatos que llevan unas plataformas de madera imposibles y unos maquillajes excesivos y expresionistas. ¿Hay alguna intención de hablar sobre la esclavitud de la moda, sobre los imperativos del "estar guapa"?
Nosotras planteamos una imagen abierta, no queremos establecer un mensaje concreto o un dogma. Queremos que la gente que vaya a vernos se plantee sus propias preguntas. En este caso, todo esto de los zapatos tiene que ver con una idea que surge de Ernesto Artillo (diseñador de moda y responsable aquí del vestuario) y que engloba también todo el trabajo con el maquillaje y las telas. Hay una reflexión sobre las alturas, la reivindicación sobre lo que supuestamente es bello o no, pero siempre lo lanzamos como un planteamiento abierto. Después de cada función hablamos y seguimos probando cosas, estamos con un espíritu de búsqueda muy activo. La intención es que 'LA' sea una pieza viva, en permanente desarrollo. Respecto al maquillaje concretamente, durante el proceso de creación surgió la duda sobre si maquillarnos o salir a escena con la cara lavada, porque también salir sin maquillaje suponía para nosotras un impacto, nos hacía preguntarnos cómo nos sentíamos. La imagen es uno de los temas que ha estado ahí siempre en la investigación, igual que están la maternidad, la muerte, temas sobre los que pensamos sin tratar en ningún caso de ofrecer una idea cerrada acerca de nada. Son temas con los que trabajamos, sembrando dudas.

La duda es el motor, pero es consustancial al ser humano. Dudar es poner en cuestión y es avance…
Desde que nos reunimos con Javier, que fue el que empezó con todo esto, que nos reunió a las 11 porque le apetecía investigar, explorar el imaginario femenino, el espíritu de la compañía fue trabajar con el placer y con la pregunta, porque muchas de las escenas surgen de haber empezado a trabajar con textos que nos daba mucho placer decir, de Lorca, de Koltés, de Calderón… y de ahí ha ido surgiendo todo, de preguntarnos cómo hacer tal o cual escena cuyo texto nos da placer decir.

En tu caso, ¿con qué referentes trabajas, quién te inspira?
Pues hemos hablado mucho de Angélica Liddell, de Declan Donellan… es verdad, tal y como decimos en la función, que nosotras somos muy intensas; no sé si es nuestra vocación, pero hay gente que dice que lo que ve es muy cómico. Mis gustos van por esos creadores que trabajan de forma continua, con un espíritu claro de libertad en escena, y de algo que no sea un repetir lo fijado. Yo amo el cine, he hecho mucho cine, pero el cine es un juego de marcas, de ópticas, es una mecánica muy distinta a la hora de actuar que el teatro. Nos identificamos con la búsqueda de la libertad y el placer en escena. 

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