Lehman Trilogy. Balada para sexteto...

Teatro
4 de 5 estrellas
Lehman Trilogy
©Sergio Parra

Time Out dice

4 de 5 estrellas

Tras el rotundo éxito de su estreno en 2018, Lehman Trilogy vuelve este 2019 con más del ascenso y caída de la poderosa familia Lehman. Tenía que llegar: lo posdramático también pueden ser comercial. Stefano Massini, el autor de 'Lehman Trilogy', ha escrito un texto que no contiene una puesta en escena, que recuerda en su formato a la Liddell de 'Mi relación con la comida', a la 'Medea material' de Muller, a Rodrigo y sus 'Notas de cocina'… Evidentemente, no se da en estado puro: nada que se desplace de lo fronterizo a lo 'mainstream' lo hará en su formato original. Hay pequeñas concesiones al diálogo, la narrativa existe y sigue una línea temporal habitual, el texto-acotación cobra protagonismo… pero ahí está, una superproducción comercial basada en un texto que admite tres, seis o 15 actores, sin requisitos escenográficos, poroso y editable. Hemos entrado en una nueva era.

Una vez dicho esto, el trabajo de Sergio Peris-Mencheta ha sido fundamentalmente el de convertirlo, en efecto, en una superproducción y hacer la mayor cantidad de concesiones posibles al espectador. Un acierto. Los casi 100 personajes que interpreta el excelente elenco están indicados con claridad desde la composición física y vocal con apoyo del vestuario, una necesidad para seguir la historia. En cuanto al espacio sonoro, se ha apostado por que la inmensa mayoría de los sonidos y la música procedan del propio escenario, un trabajo impecable de Xenia Reguant y ese Litus Ruiz al que dan ganas de escuchar más cada vez que se arranca a cantar. Quizá, paradójicamente, lo que creo que es más rígido en su planteamiento es la escenografía. La gran casa del capitalismo que se ha construido en el escenario evoluciona en aderezo, pero no en volúmenes, a lo largo del espectáculo, y su recurso más espectacular, un anillo giratorio que bordea la plataforma central, a la larga pierde su efecto. Digámoslo de otro modo: el pronto es espectacular, pero para tres horas (¡tres horas!) de función, lo visual resulta pesado.

Aquí la gran apuesta es, sin duda, actoral. Todo lo que les digan sobre esos seis hombres es cierto, y aun así, cuando vayan a verla seguirán sorprendiéndose. Cantan, bailan, actúan, componen personajes, mantienen un ritmazo endiablado, tienen momentos individuales soberbios, y no uno, sino todos.  Se nota en la composición, no obstante, cierto halo de andar por casa, que no marida con la magnitud de la propuesta espacial (¿de verdad un banquete de patatas fritas?, mímalo o cébalos, por favor), con errores de bulto (como andar por delante de la retroproyección) que perdonamos porque el esfuerzo es titánico, pero que tienen una solución tan fácil que da rabia verlos.

Detalles, detalles… porque si algo realmente es discutible de este montaje es lo que te ocurre como espectador con los hermanos. Da igual que te los muestren como capitalistas despiadados. Al final de la función yo quería que rescataran Lehman Brothers.  Sospecho que no era la única. A ver qué les pasa a ustedes. Es el problema de comprender al enemigo, que automáticamente deja de serlo.

Autor: Stefano Massini. Versión y dirección: Sergio Peris-Mencheta. Reparto: Pepe Lorente, Víctor Clavijo, Darío Paso, Litus, Aitor Beltrán y Leo Rivera

Por Pilar G. Almansa

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