Tras enfrentarse a los duros golpes de la vida, Salvador decide volver a su pueblo natal completamente desilusionado. La discoteca Mil Campanas, antaño lugar de fiesta, alegría y juventud, se encuentra desolada, hasta que encuentra una caja de antiguos vinilos que le transportarán al pasado.
Con canciones de las décadas de los 80, 90 y 2000, el musical es, ante todo, un tributo a la nostalgia y al poder transformador de la música, además de un canto a la juventud y un homenaje a las canciones que marcaron las vidas de varias generaciones.