Si no te hubiese conocido

Teatro
4 de 5 estrellas
Si no te hubiese conocido

Texto y dirección: Sergi Belbel. Intérpretes: Marta Hazas, Unax Ugalde, Marta Cerdeiriña y Óscar Jarque.

Desde que el concepto de multiverso entró en nuestras vidas, el azar ya no es lo que era. Podemos revisitar nuestra existencia imaginando con precisión qué es lo que habría sucedido, con la esperanza de que nuestro yo de otro universo haya elegido bien. A esa premisa tan rabiosamente contemporánea se agarra Sergi Belbel para construir 'Si no te hubiese conocido'. 

El montaje es impecable: de escenografía aparentemente sobria, con interpretaciones más que solventes de unos actores que se enfrentan a un 'tour de force' complejo, en el que el mismo personaje evoluciona de diversas maneras en función de pequeñas jugadas del destino. El texto es matemático, quizá un poco sobreexplicado en algunas ocasiones, pero la naturaleza de la historia justifica la reiteración de las tres o cuatro coincidencias que sustentan el edificio multiversal. Es posible que a algunos espectadores les desconcierte el 'playback', pero aventuro que a la mayoría no les sacará de la historia. En resumen, es una comedia romántica de excelente factura y ejecución. 

Sí, es una comedia romántica, porque la historia amorosa se come al planteamiento cuántico. A fuerza de mostrarnos una y otra vez que Elisa y Eduardo se enamoran siempre que se encuentran, la propia idea de la multiplicidad de vidas se diluye y lo que se refuerza es lo contrario: para ser feliz tienes que encontrar a 'esa' persona. Además, el amor entre ambos queda justificado por apenas una anécdota: la intención de la obra, entiendo, era hablar de cómo las pequeñas decisiones cambian la vida, pero al sustentar su vínculo en algo tan minúsculo, el mundo de la pareja (que es lo que está en primer plano) queda despojado de psicología. Venga, va, lo diremos: el conjunto tiene ese punto patriarcal y reaccionario, en el que se enamoran siempre a primera vista, ella renuncia al éxito varias veces, él apenas una... La felicidad era formar una familia con la persona que te ha reservado el destino. No sé a ustedes: a mí ese cuento de hadas ya no me convence. 

Insisto: el montaje es estupendo, pero, en mi humilde opinión, no sé si hacía falta la física cuántica para contar un 'boy meets girl' de toda la vida.

Por Pilar G. Almansa

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