Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right ¡Sobrevolando México!

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Teotihuacán
Foto: Iván Macías

¡Sobrevolando México!

Os proponemos volar a bordo de Aeroméxico por destinos paradisíacos de este país ubicado en el corazón de Latinoamérica. Una vez que conozcáis México, ¡haréis todo lo posible por regresar!

Por Time Out en colaboración con Aeroméxico
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México es una tierra que tiene de todo: gastronomía, cultura, paisajes naturales, arte, historia, tradiciones, música y festividades que traspasan fronteras... Para conocer a fondo la maravillas que ofrece este país inmenso no hay nada mejor que aprovechar los numerosos vuelos semanales que propone Aeroméxico. Además, volando con esta compañía podréis disfrutar de las múltipes comodidades del nuevo Dreamliner (todos los vuelos que salen de Europa y hacia Europa se hacen de este avión). Por ejemplo, instalaros en los asientos ‘full flat bed’ y aprovechar la inmensa colecció de películas gratuitas, series de televisión y música con la que cuenta Aeroméxico para hacer que el tiempo pase volando. Y si necesitáis cualquier otra cosa, solo tenéis que pedir el servicio de un ‘concierge’ que os atenderá encantado. Y una vez que lleguéis al destino tendréis un servicio de chófer a vuestra disposición para llegar rápidamente al hotel.

Os proponemos emprender una travesía mexicana que os encantará: saborear su grandiosa gastronomía, enamorarse de su cultura, arte e historia, adentrarse en sus gloriosas playas, montañas y desiertos, y emparse de sus tradiciones y festividades como si fuéseis un local más.

©Luna Marina

Ruta de sabores

La cocina mexicana es el resultado de cientos de años de tradiciones, técnicas y conocimientos ancestrales. Su variedad y exquisitez es tal que, en 2010, la UNESCO la declaró oficialmente Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Recorrer el país de punta a punta permite saborearla en todo su esplendor.

Las costas norteñas de Baja California dieron nacimiento a la cocina Baja Med, una combinación de gastronomía típica mexicana, mediterránea europea y asiática. Ahí se producen gran cantidad de pescados, mariscos y buen vino, especialmente en el Valle de Guadalupe, la mayor región vinícola del país. En Sonora destacan los cortes finos de carne y las parrillas; en Sinaloa, el fresco aguachile de camarones con pepino, cebolla morada y abundante limón y chile; y en Nuevo León el cabrito, que se cocina al carbón durante dos horas, dejando la carne suave.

En el centro del país se concentran las técnicas, ingredientes y el uso de utensilios de la cocina prehispánica, como el metate y molcajete de piedra volcánica para preparar salsas y moler. Además del consumo de insectos comestibles como los chapulines tostados con chile y la salsa de hormigas chicatanas, en Oaxaca se crearon siete variedades de mole —negro, rojo, amarillo, coloradito, verde, chichilo y estofado con pollo y aceitunas— cuya complejidad de preparación sorprende a los gustos más exigentes. De ahí también es originario el mezcal, una bebida alcohólica ancestral de agave.

En Puebla se saborea la historia de México. Los chiles en nogada son chiles poblanos rellenos de frutos secos y carne molida, estos se bañan en una salsa de crema con nuez y granada fresca, una fruta que se da desde finales de agosto hasta septiembre. Además, su acervo gastronómico incluye más de 300 dulces típicos, como las cocadas y los muéganos.

Del sur de México destaca la cocina de Yucatán y su influencia maya. La cochinita pibil hecha con semillas de achiote y acompañada de una fogosa salsa de chile habanero; la sopa de lima, preparada con pollo, jugo de lima y tortilla frita; además de los recados —pastas de numerosos ingredientes usados para sazonar guisados—.

Cocina de vanguardia

La gastronomía mexicana ha pasado por muchas transformaciones; desde la incorporación de ingredientes europeos como carne de res, cerdo, gallina y oveja, hasta especias que llegaron de África y Asia. Más recientemente apareció la Nueva cocina mexicana, una aplicación de las técnicas e ingredientes más tradicionales traducidos a las tendencias modernas, enfocándose en la estética y la precisión de la preparación que requiere la alta cocina. Uno de los pioneros fue el chef Enrique Olvera con el restaurante Pujol en la Ciudad de México. Desde su apertura en el año 2000, las miradas gastronómicas del mundo se dirigieron hacia México, pues las recetas más típicas se estaban transformando con creatividad y elegancia. Apoyándose en la química de la cocina molecular, Pujol sigue apareciendo desde 2011 en la lista internacional The World’s 50 Best Restaurants.

A pesar de las tendencias modernas y a raíz del nombramiento de la cocina mexicana como patrimonio de la humanidad, la cocina mexicana buscó regresar a su origen con autosustento y rescatando técnicas, costumbres e ingredientes prehispánicos. Un claro ejemplo es el restaurante Quintonil de Jorge Vallejo, en donde ofrece ingredientes de su propio huerto urbano y de productores cercanos a la Ciudad México. 

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©Eva Lepiz

Cultura y tradiciones

La Noche de Rábanos, la Pasión de Iztapalapa, el Día de la Candelaria, Semana Santa, las posadas, el Carnaval de Veracruz, el Día de Muertos, el desfile del 5 de Mayo, la quema de Judas… Estas son solo algunas de las tradiciones de México, un destino con una cultura vibrante. 

En el decimocuarto país más extenso del mundo la cosmogonía precolombina se mezcla con la época colonial y la modernidad para crear fiestas y rituales que resultan un crisol de colores. Estas tradiciones y festividades son, además, un motivo perfecto para coger un avión de Aeroméxico y vivirlas de primera mano. 

En julio tiene lugar otra de las fiestas más concurridas: la Guelaguetza en Oaxaca, cuyo nombre deriva del vocablo zapoteca "guendaleza" (ofrenda, presente, cumplimiento). En esta festividad se dan cita los grupos representativos de las siete regiones tradicionales de Oaxaca: Valles Centrales, Sierra Juárez, La Cañada, Tuxtepec, La Mixteca, La Costa y el Istmo de Tehuantepec en una serie de eventos coloridos y festivos que unen la danza, los cantos, la música y la vestimenta regional de México.

©Bete Marques

El Día de Muertos

“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”, escribió Octavio Paz. La reina de todas las festividades en México es el Día de Muertos. No hay fecha en la que el país se siente más unido que el 1 y 2 de noviembre, cuando las calles huelen a incienso y guayabas, el papel picado vive su esplendor en los techos y las familias conviven con sus difuntos. 

En la Ciudad de México, desde hace tres años, las principales calles ven pasar calaveras gigantes, carros alegóricos y personas caracterizadas de catrinas, diablos y difuntos famosos, todo en un gran desfileque culmina en el Zócalo, donde cada año se instala una ofrenda monumental a nuestros difuntos.

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©Roberto Galan

Hospitalidad y calidez

Más allá de la deliciosa comida y los hermosos lugares de México, una de las características que más destaca del país es la calidez de sus gentes, que se sienten orgullosas de ser románticas y hospitalarias hasta para hablar. Una de las palabras que más utilizan es ‘apapachar’, que puede ser expresada en otros idiomas, pero no tiene una traducción. Proveniente del náhuatl “’apapachoa’, que significa ‘acariciar con el alma’; un ‘apapacho’ es el que la da una madre a su hijo cuando tiene un mal día y cuando tu pareja te reconforta. El caso ‘mi casa es tu casa’ es otro ejemplo. Cuando alguien está hablando sobre una actividad en su hogar, suele decir ‘en tu casa’” haciendo referencia a que eres bienvenido en su casa. 

©htrnr

Playas infinitas

México es uno de los países con mayor cantidad de sitios para visitar. El clima es glorioso, las playas son paradisíacas, sus montañas, bosques, ríos y desiertos tienen su propio encanto que enamora a turistas y locales. Desde la península de Baja California hasta las costas del Pacífico Sur, el Golfo de México y el Mar Caribe, la belleza de México es bien conocida alrededor del mundo. 

Comencemos con las playas mexicanas, porque —como dice una famosa canción mexicana— en el mar la vida es más sabrosa. De norte a sur y de este a oeste, en las costas de México se asoman finísimas arenas blancas y doradas, riscos de gran altura, bahías, caletas y aguas cuyas tonalidades van del azul turquesa hasta el verde esmeralda. Sería imposible enumerar una por una, pero si se trata de destacar lo mejor de lo mejor, tenemos que hablar de las costas del mar Caribe. Este litoral es uno de los destinos turísticos más importantes del país: Cancún, Isla Mujeres, Cozumel, Playa del Carmen, Tulum, Puerto Morelos y Holbox son algunas de las playas que forman parte de esta grandiosa región.

En el otro extremo del país tenemos las playas del Pacífico y del Mar de Cortés. Entre montañas y desiertos se asoman playas de aguas cristalinas que dejan sin aliento a más de uno. La costas de Tijuana y Rosarito son perfectas para practicar surf, mientras que en Ensenada es posible avistar a la ballena gris. En esta misma región se encuentra Cabo San Lucas —destino favorito de las celebridades, actores y músicos— con su famoso Arco de roca, además de La Paz y la Isla Espíritu Santo.

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©Robert Cicchetti

Desiertos y montañas

El norte del país atesora una gran cantidad de zonas áridas que guardan fascinantes secretos, extensas planicies y especies de flora y fauna que no encontrarás en otras partes de mundo. Los desiertos dominan gran parte de estados como Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí. A pesar de su clima extremo, este tipo de territorios sirve de hogar para especies endémicas com el perrito de la pradera, venados, liebres de cola negra, el borrego cimarrón lobo gris, murciélagos, salamandras y una larga lista de anfibios y reptiles.

La envidiable geografía de México también permite que los amantes de la adrenalina y el deporte encuentren en el país un gran destino para el turismo de aventura. Si lo vuestro es la escalada o el alpinismo, es vuestro destino. Lugares como Veracruz, el Estado de México y la misma Ciudad de México poseen algunos de los puntos más altos del país. Por ejemplo, justo en los límites de Puebla y Veracruz se alza el volcán Citlaltépetl, más conocido como el Pico de Orizaba. Con una altura de 5,610 metros sobre el nivel del mar, es la montaña más alta de todo México, de ahí que su cima está cubierta por nieve durante casi todo el año. Uno de los refugios preferidos de los alpinistas.

©Jaguar Blanco

Más que una ciudad

Han pasado dos años desde que el diario estadounidense The New York Times colocó a la Ciudad de México como el destino número uno para visitar durante 2016. Pero ¿qué hace de esta metrópoli un destino internacional de ensueño? Para acercarse a la majestuosidad de la cultura precolombina basta con visitar el Museo del Templo Mayor en el Centro. Y es que la ostentosidad del lugar de la serpiente emplumada no ha abandonado a los mexicanos y convive con la arquitectura virreinal del Ex Convento de El Carmen, con las influencias árabes en el Palacio Postal, con el mármol afrancesado del Palacio de Bellas Artes y con el estilo art déco del Gran Hotel Ciudad de México.

Más allá de su imponente Centro Histórico, volar a la Ciudad de México es aterrizar a un paraíso de diversidad cultural, que asegura una estancia tan peculiar, sorpresiva y colorida como su cocina.

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©bpperry

Orgullo internacional

Visitar México es ser partícipe de la abundancia en toda la extensión de la palabra: aquí se confronta la tradición y la modernidad, se planta el sincretismo religioso y arquitectónico y se superan los paisajes idílicos entre sí. Sin embargo, México no podría catalogarse como un destino obligado de América Latina sin dos de sus joyas: San Miguel de Allende y Oaxaca.

San Miguel de Allende es la primera ciudad del mundo en ser reconocida por segundo año consecutivo como la mejor del mundo, por la encuesta World’s Best Awards 2018. Ubicada en la Capital Cervantina de América, Guanajuato, este rincón es una puerta a la historia reflejada en sus artesanías, a la vida colonial con su arquitectura de los siglos XVII y XVIII, a la gastronomía con el San Miguel Food Festival y a la cultura con el Festival Internacional de Cine de Guanajuato. 

Allí se encuentra el mejor hotel de México (World’s Best Awards 2018), Rosewood San Miguel de Allende, y se pueden vivir experiencias gastronómicas de alto nivel con chefs como Jonathan Alvarado, Alonso Domínguez, David Ortega y Juan Salvador García. 

El pasado indígena, la cocina tradicional y las playas paradisíacas son los componentes que convierten a Oaxaca en uno de los cinco mejores destinos turísticos, según el listado Best Trips 2018 de la revista National Geographic. Basta con caminar por Mazunte en la costa oaxaqueña del Pacífico para tener un atardecer inolvidable, recorrer los pintorescos mercados del centro para probar una ‘tlayuda con tasajo’, mirar las fachadas con cantera verde para ver el pasado o tomar un mezcal para querer tomar otro avión de Aeroméxico y regresar una y otra vez a Oaxaca de Juárez. Y no hay que perderse la playa nudista Zipolite, ¡un paraíso!

Aeroméxico, la aerolínea mexicana por excelencia

Si después de leer el artículo quieres salir volando a conocer todos sus rincones, ¡atrévete! Aeroméxico pone a tu disposición promociones y un sinfín de facilidades. ¿Estás listo para descubrirlo?

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