1. André du Colombier, París, 'Éditions de la Différence', 1990, p. 65 (sense paginar)
    André du Colombier, París, 'Éditions de la Différence', 1990, p. 65 (sense paginar)
  2. André du Colombier, Museu Tàpies
    André du Colombier, Museu Tàpies

André du Colombier. 'Un punto de vista lírico'

El Museu Tàpies presenta una colección de piezas de arte de un artista pionero en la exploración del antidibujo desde una práctica mínima y conceptual
  • Arte
Sofia Alonso Wilson
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Time Out dice

La exposición André du Colombier. Un punto de vista lírico presenta una serie de obras sobre papel de Du Colombier, uno de los primeros artistas en investigar de una manera muy particular el antidibujo y una práctica artística que explora la multiplicidad de significados a través del azar, el absurdo y la mínima intervención.

Nacido en Barcelona en 1952 como André Paliard Iscu y formado en Literatura y Filosofía en París, el artista adoptó el nombre de Du Colombier al iniciar su trayectoria artística, marcada desde sus inicios por una voluntad de cuestionar los límites del dibujo, la representación y la autoría.

Sus primeras obras se basan en gestos aparentemente insignificantes, como una línea vertical plateada obtenida no con un lápiz, sino mediante el roce accidental de una puerta sobre papel de lija. Este tipo de acciones introducen una idea de antidibujo que rechaza la destreza técnica y pone el énfasis en el proceso, la huella y el carácter fortuito del gesto. Paralelamente, Du Colombier produjo series fotográficas en blanco y negro que documentan acciones con objetos domésticos o presentan objetos cotidianos descontextualizados, sometidos a una mirada fría y analítica.

A lo largo de su trayectoria, el artista utilizó principalmente papel Chromolux reflector como soporte para textos manuscritos o en Letraset: palabras sueltas y frases crípticas que no ofrecen un significado cerrado, sino que activan la interpretación libre del espectador. También creó escenografías efímeras con juguetes, souvenirs y objetos cotidianos dispuestos en espacios informales, concebidas a menudo para ser vistas por una sola persona y nunca documentadas. El hecho de utilizar objetos más humildes, que no suelen presentarse en el marco de un museo, deja clara la intención del artista de no dirigirse a un gran público de masas museístico, sino de crear una conexión más directa e íntima con quien observa la obra.

El “punto de vista lírico” que da título a la exposición define una obra abierta, elusiva y antinarrativa que continúa confrontando al espectador con la tarea cambiante de interpretar. La exposición está comisariada por Adam Szymczyk y puede visitarse hasta el 22 de febrero de 2026.

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12 €
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