Entre el 18 de junio y el 6 de septiembre, el centro KBr de Fundación Mapfre reúne dos exposiciones que dialogan desde lugares aparentemente alejados pero con una misma pregunta de fondo: ¿qué puede revelar una fotografía y hasta qué profundidad puede llegar? Por un lado, la primera retrospectiva europea de Minor White, una de las figuras más influyentes de la fotografía estadounidense del siglo XX; por otro, una revisión de la obra de Joaquín Tusquets de Cabirol, autor fundamental para entender una determinada mirada sobre la Cataluña de posguerra. Aquí podéis comprar una entrada conjunta.
Minor White y las secuencias fotográficas
Para Minor White, la fotografía no era solo una forma de documentar el mundo, sino una manera de acceder a una experiencia más profunda de la realidad. Figura central del panorama fotográfico estadounidense del siglo XX, combinó la producción artística con una intensa actividad pedagógica y editorial que lo situó en el centro del debate sobre el futuro del medio.
La exposición —la primera retrospectiva dedicada al artista en Europa— recorre los grandes temas de su obra: la naturaleza, el retrato y la fotografía de calle. Pero, sobre todo, pone el foco en uno de los aspectos más singulares de su trabajo: las secuencias fotográficas, agrupaciones de imágenes concebidas para ser leídas conjuntamente y capaces de generar significados que van más allá de cada fotografía individual.
La muestra incorpora también documentos, publicaciones y materiales editoriales que permiten entender a White no solo como fotógrafo, sino como una figura decisiva en la construcción del pensamiento fotográfico contemporáneo.
Joaquín Tusquets de Cabirol: Cataluña de posguerra
Más discreto pero igualmente singular es el recorrido de Joaquín Tusquets de Cabirol. Químico e industrial de profesión, convirtió la fotografía en un espacio de experimentación desde el que observar su entorno con una sensibilidad formal extraordinaria.
La exposición recupera una obra que retrata la Cataluña de posguerra desde una mirada precisa y estéticamente muy consciente. Sus imágenes muestran una evolución que va del pictorialismo hacia lenguajes más experimentales, con una atención especial a la composición, la luz y las posibilidades técnicas del medio.
Parte de la fuerza de su trabajo reside también en el dominio del proceso fotográfico: su conocimiento químico le permitió desarrollar copias de una calidad excepcional. Esta muestra, producida en colaboración con la Fundación Photographic Social Vision, continúa la línea del KBr de recuperar y poner en valor archivos fotográficos fundamentales del patrimonio catalán.


