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Reseña
La deriva ultraconsumidora de la sociedad favorece a todos aquellos lugares que prometen generación de serotonina por la vía rápida. Y un servidor echa de menos esa categoría de bares donde la única moto que te vendían era que "allí pasaban cosas". Bien, en otoño de 2025 abrió Casa Sidral en el Farró, justo en ese enclave tan vecinal donde no sabes si se acaba la Gràcia pija o empieza el Sarrià más de barrio. Estamos en un bar-taberna-vermutería (llámalo como quieras) con una nutrida programación cultural de aires pop que no tiene otra ambición que alimentaros el espíritu y la socialización. Este es un proyecto coral, impulsado por un grupo de socios que aman la cultura y trabajan en este ámbito. Uno de ellos es Victor Asensio, codirector de la Sala Upload.
Y el local es bonito, bonito, bonito: han tomado una casa entera de planta baja donde el garaje se ha reconvertido en bar-tasca-vermutería (llámalo como quieras), con paredes de ladrillo a la vista, mucha madera, una barra iluminada y un espacio al fondo que sirve de escenario para las cosas que pasan allí: presentaciones de discos y libros, sesiones musicales a cargo de pinchadiscos con cara y ojos –como gente de la banda Mujeres– y monólogos con humoristas emergentes como La Torrón o Edu Millet: un par de veces o tres a la semana, para no saturar al vecindario. Cañas de cerveza artesana, cerveza bien tirada, y también todo un ejército de pequeños placeres para la hora del vermut –boquerones, sardina ahumada, surtido de mejillones, chips, aceitunas y piparra...– y también tablas de quesos y de embutidos (cerdo de Cal Rovira y cerdo ibérico, chicharrón de Cádiz...) a precios muy razonables, así como bocadillos a la plancha como el de escalivada con anchoa
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