Después de una discusión aparentemente trivial, Antonio y Marta lo dejan correr. O, más bien, él, un chef dueño de un restaurant que empieza a ponerse de moda, decide romper su relación de siete años con ella, exatleta que ahora trabaja en un instituto como profesora de gimnasia. Pronto, Antonio empieza a echarla de menos muchísimo; Marta, mientras tanto, encuentra en la tristeza de la ruptura la justificación de su pérdida de apetito y de unos problemas estomacales que pronto sabrá que tienen otro origen. El diagnóstico médico será una revelación para la protagonista, que decide abrirse a la vida y disfrutar de pequeñas cosas que antes pasaba por alto.
Isabel Coixet adapta dos de los relatos que componen Tres cuencos, el testamento literario de la escritora italiana Michela Murgia, y con Tres adioses presenta un delicado y evocador canto a la vida muy alejado en el espíritu y las formas de aquella Mi vida sin mí con la que la propia cineasta se acercaba a un tema similar. También nos encontramos ante una mirada muy particular a una Roma poco transitada en la pantalla. Y ante un recital interpretativo de Alba Rohrwacher, la protagonista, muy bien acompañada por Elio Germano y el madrileño Francesco Carril (Los años nuevos). Conmovedora, luminosa, tierna y llena de esperanza, es una película fabulosa.
Dir.: Isabel Coixet (Italia, 2025). 120 min.

