Porque... ¿qué es el tiempo? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo lo percibimos? ¿Cómo surge el tiempo en la mente de los humanos? ¿Podemos viajar al pasado? ¿Se puede predecir la historia? A partir de estas y otras preguntas, la exposición La invención del tiempo, producida por el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, nos invita a mirar uno de los grandes misterios de nuestra existencia desde la ciencia, pero también desde la filosofía y el arte.
El marco de esta experiencia no podría ser más idóneo: el Centre Martorell d'Exposicions, un histórico y emblemático edificio neoclásico recientemente rehabilitado en pleno parque de la Ciutadella. Situado justo al lado del Invernadero, este espacio arquitectónico de referencia se consolida como una sede cultural imprescindible en el centro de la ciudad, ideal para acoger un proyecto de esta envergadura.
Nada más entrar, la exposición nos sumerge de forma inmersiva: atravesamos un pasillo envuelto en imágenes del Big Bang que nos absorben desde el primer segundo. A partir de ahí, el recorrido se despliega en dos grandes mundos: el tiempo percibido y el tiempo construido. El primero nos lleva a escalas que van mucho más allá de nuestra vida cotidiana: el tiempo de la Tierra, el tiempo de la vida y el tiempo de la especie humana. Es aquí donde nos preguntamos de dónde viene el tiempo, qué nos explican los fósiles sobre el pasado, cómo han evolucionado los seres vivos o en qué momento los humanos empezamos a ser conscientes del paso del tiempo.
La segunda gran parte da otro salto: del tiempo que experimentamos al tiempo que hemos aprendido a pensar, medir e intentar predecir. En ella entran la cultura y los instrumentos con los que lo hemos ordenado, pero también cuestiones como la predeterminación, la relatividad de Einstein, la posibilidad de predecir el futuro y la teoría del caos. Dicho de otro modo: pasamos de los calendarios y los relojes a preguntarnos si el tiempo avanza siempre en una sola dirección, si transcurre igual para todo el mundo o si, conociendo perfectamente el presente, podríamos llegar a saber qué pasará mañana.
Y todo esto no se explica solo con paneles. La muestra combina dieciséis audiovisuales, cuatro interactivos, objetos de colección, réplicas, maquetas, ilustraciones y piezas creadas por artistas, en un relato en el que dialogan la biología, la evolución, la neurociencia, la física y las matemáticas con la filosofía, el arte, la literatura y el cine. Entre las piezas más atractivas se encuentran la Máquina del Tiempo, vinculada al universo de H. G. Wells, e incluso la icónica librería de Interstellar. Una escenografía de gran formato que convierte una pregunta aparentemente sencilla —¿qué es el tiempo? — en un viaje con muchas más respuestas, ¡y aún más preguntas! ¡Seguid leyendo, que os damos más detalles!