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El turismo excesivo es un fenómeno que afecta a una lista cada vez más larga de destinos populares - que nos lo digan a los barceloneses -, y pocos países conocen mejor los peligros de acoger a demasiados viajeros que Italia.
Durante los últimos dos años, el país mediterráneo ha implementado una serie de medidas contra la masificación, que van desde limitaciones de aforo en la Fontana di Trevi y una tasa turística en Venecia, hasta restricciones a los alquileres vacacionales en Florencia y barreras alrededor de los pueblos pintorescos del Tirol del Sur.
La isla que ha dicho "basta"
Ahora, la isla de Capri ha anunciado nuevas restricciones. Durante los meses de verano, habrá límites en el número de personas por grupo y nuevas reglas sobre cómo deben operar los guías turísticos.
Esta medida llega después de que empresas y residentes hayan expresado su preocupación por cómo las grandes multitudes colapsan las calles (que ya son estrechas) y abruman los miradores más populares. Las cifras anuales de unos 50.000 visitantes diarios durante la temporada de verano dejan totalmente pequeña a la población local de entre 13.000 y 15.000 habitantes.
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Concretamente, los grupos turísticos que lleguen a la isla estarán limitados a 40 personas. Para los grupos de más de 20 personas, solo se permitirán señales discretas o palas reglamentarias; nada de banderas ni paraguas. También se prohibirán los altavoces; en su lugar, los viajeros deberán llevar auriculares para escuchar a sus guías.
La decisión ha sido bien recibida por los propietarios de negocios locales. El presidente de la asociación de hoteleros de Capri, Lorenzo Coppola, describió la medida como "un acto de responsabilidad que refleja nuestra visión de una isla que finalmente sea más habitable", según informa Euronews.
"¿Turistas? Todos, pero no todos a la vez. No estoy a favor de visitantes de primera o de segunda clase, y nadie debería ser excluido", declaró al Corriere del Mezzogiorno. "Pero también debe haber un límite en los grupos porque el espacio en la isla es limitado. Por lo tanto, celebro el límite, que no veo como una protección solo para el turismo VIP, sino para todos".
Las históricas medidas contra el sobreturismo en Capri
Es cierto que en los últimos dos años se han lanzado una cantidad inmensa de normas, regulaciones, topes y nuevos sistemas de reserva en destinos y atracciones de toda Europa, pero ya en la década de 1950 Capri implementó reglas para sus visitantes. Había requisitos de etiqueta muy estrictos, y estaba prohibido poner la radio a todo volumen o llevar zuecos de madera.
Paolo Falco, el alcalde de Capri, también ha declarado que el consejo de la isla está planeando una medida para limitar el tráfico de embarcaciones en el puerto de Marina Grande. Estate atento para más actualizaciones sobre el sobreturismo en Italia.


