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Barcelona es una ciudad de acogida por el 'sexilio' y cada vez más personas tienen interés en aprender el catalán en la ciudad

Treu la Llengua es uno de los fenómenos de activismo lingüístico más exitosos de Barcelona y alrededores. Sus encuentros y fiestas para el colectivo queer reúnen a personas de nacionalidades diversas que buscan charlar, tomar una cerveza y, de paso, hablar en catalán. El proyecto nació hace cuatro años, de forma espontánea, en la terraza de un bar de l'Eixample. Allí, unos amigos hacían una constatación: es muy difícil vivir el día a día en catalán dentro de los espacios de ocio del colectivo LGBTIQ+.
A partir de entonces, Treu la Llengua se ha dedicado a crear espacios de comunidad que no buscan enseñar el catalán a la perfección (los pronombres débiles, por ejemplo, no son los protagonistas) sino ofrecer un complemento informal al aprendizaje teórico con un espacio de socialización donde pasarlo bien usando la lengua.
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Jordi, uno de los fundadores, explica por qué los espacios del colectivo a menudo tienen un dominio del castellano o el inglés: “En los bares de ambiente de las grandes ciudades hay una gran presencia de personas extranjeras o afectadas por el fenómeno del sexilio; es decir, que huyen de zonas rurales o países represores para vivir su identidad con libertad”. Treu la Llengua rompe esta inercia reuniendo a catalanoparlantes nativos y a personas que están aprendiendo el idioma: unos practican la lengua y los otros se deshacen del vicio de pasarse automáticamente al castellano.
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Con el tiempo, estos encuentros espontáneos —donde la gente se apunta a través de redes como Instagram o Meetup— acaban convirtiéndose en auténticos grupos de amigos donde se crea un vínculo emocional con el catalán, y también han generado nuevos formatos de eventos, como las fiestas de Treu la Llengua, en las que se pincha únicamente música en catalán: “Queremos acercar referentes lingüísticos en catalán a la gente joven, porque los estudios dicen que para aprender un idioma necesitas tener una relación emocional con él”, explica Jordi.
“En estas fiestas, la música está demasiado alta como para practicar el catalán, y aquí ya no controlamos la lengua: solo buscamos que se lo pasen bien, descubran música, la busquen por el Shazam y se la hagan suya”, ríe. La música en catalán también está presente en otros encuentros, ya que la entidad ha creado listas de Spotify específicas para cada bar donde se reúnen, adaptándolas completamente a su estilo (desde la electrónica y el funk hasta la pachanga o la bachata), pero exclusivamente con artistas que cantan en catalán.
Todas estas fiestas y encuentros son gratuitos (en algunas fiestas, si tocan músicos, ¡cobran con taquilla inversa!), pero es que, además, están organizados por voluntarios. “Treu la Llengua es una asociación de voluntarios, y no tenemos ninguna intención de complicarlo: es un espacio familiar, solo buscamos reunirnos y que nos descubra la gente”. Aunque la iniciativa comenzó en Barcelona, también se ha extendido a ciudades como Sitges, Tarragona, Alicante o València.
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