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Con más de 50.000 elementos de inventario repartidos en seis plantas de un edificio de 1513, Raima planta cara al comercio electrónico y se convierte en un espacio de creación y coworking “analógico”

“Somos una representación de los artistas de Barcelona”, explica orgulloso Nil Muntaner, segunda generación al frente de la papelería Raima, situada en el Gòtic de Barcelona desde 1986. Es un espacio conocido por los vecinos del barrio y de la ciudad por ser la papelería más grande de Europa, con más de 50.000 artículos de inventario repartidos por los 1.400 m2 de un majestuoso edificio reformado y ampliado en el año 2018, a partir de la estructura original, que data de 1513. Pero ahora este comercio de referencia del barrio tiene un nuevo objetivo: convertirse en un espacio de creación.
Nil reivindica que, desde hace años, este “templo de la creatividad” ha evolucionado desde la tienda que fundó su madre, Núria Raja, hasta convertirse en un espacio de creación y de coworking “analógico”. Más allá de los miles de artículos de papel, pintura, oficina o material escolar que se reparten por las seis plantas de este antiguo convento, Raima es actualmente “una sala cultural, con presentaciones, fotografía, pódcasts...” y toda una serie de actividades que sirven de “escaparate” para emprendedores y artistas de aquí y de todas partes.
Desde el papel de las cartas de los restaurantes catalanes con estrella Michelin hasta las pinturas al óleo que cuelgan de las mejores galerías del país, pasando por las cajas de regalo que envuelven las ilusiones de un cumpleaños o de una nueva vida. Raima tiene todo esto y busca ser mucho más. Lo hace después de ampliar sus instalaciones de dos a seis plantas en el año 2018. Desde entonces, cada piso tiene una función diferenciada.
En la planta cero, los aficionados a la escritura y los profesionales del escritorio encuentran todo lo necesario para trabajar o dar forma a sus ideas. En la primera planta, el papel deja paso a los utensilios para el hogar y a los artículos de piel, entre otros, con marcas como Montblanc o Piquadro.
En la segunda planta entramos en el corazón de Raima: la planta del papel. Lucen allí más de 2.500 tipos de papeles de todo el mundo, entre los que hay singularidades como el papel de kiwi o de maíz, y papeles tan icónicos como el pergamino o el papel artesanal que utilizaba Antoni Tàpies en sus creaciones. “Hecho a mano en Banyoles, libre de ácidos, de algodón y lino al 100%”, explica uno de los 40 trabajadores de la tienda. Esta presencia autóctona, explica Nil, es marca de la casa: “Todo lo que se fabrica aquí y es de calidad, lo tenemos”.
La tercera planta es el espacio para los amantes de las manualidades y el DIY, los aficionados a los tutoriales que circulan por las redes y todos aquellos que buscan materiales para convertir una idea en realidad. Pinturas, rotuladores, lápices y todo lo necesario para llevar a cabo los mejores proyectos.
Subiendo a la cuarta planta, la Nimura Room concentra buena parte de este nuevo polo de creación que reivindica Raima. Creadores y creaciones encuentran allí un punto de encuentro donde incluso se puede tomar algo en el bar mientras se suceden talleres, presentaciones, charlas, workshops, conciertos y otras actividades.
Todos estos eventos tienen como punto central un escenario presidido por un piano que parece el Tiny Desk de Barcelona. Al otro lado, la Raima Gallery da espacio a artistas locales, que exponen y ponen a la venta sus creaciones periódicamente. Es la última parada antes de llegar a las dos terrazas que coronan este edificio, un espacio que se remonta a la Edad Moderna.
Y es aquí donde Raima acaba de completar su transformación: de una papelería donde ir a buscar un cuaderno, una cartulina o un bolígrafo a un espacio donde, en palabras de Nil, “los artistas de Barcelona” también pueden encontrar su casa.
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