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Toni Benages y Ricard Martín exploran el horror folk catalán en 'L'altre Empordà', una aventura sobrenatural entre Figueres, Santa Margarida y Empuriabrava

La Costa Brava es un paisaje de postal con calas de ensueño, parques naturales y villas medievales, pero lejos de este idilio se esconden carreteras abandonadas, discotecas, bares y castillos embrujados muy tocados por la tramuntana. Es precisamente en esta cara B donde se ambienta L’altre Empordà, un cómic que convierte el paisaje ampurdanés en un escenario de terror. Creado por Ricard Martín, editor de Comer y Beber en Time Out Barcelona, natural de Figueres, y el ilustrador badalonés Toni Benages. Esta unión les permite mostrar los entresijos de la comarca gerundense. Los recuerdos de la juventud pasan a ser una aventura donde la barrera entre la realidad y la fantasía se rompe.
Para Ricard Martín, la capacidad del Empordà de transformarse en escenario de terror viene marcada por el imaginario y el folclore ampurdanés, la mezcla de las leyendas folclóricas y las consecuencias del turismo extremo y el márketing. “Los escenarios tan pintorescos y tan extremos siempre son muy proclives a historias de terror”, comenta.
El tópico aquel de tocados por la tramuntana, quieras o no a los ampurdaneses nos gusta exagerar todo este carácter
L’altre Empordà empieza la noche de San Juan, en esta cara oculta de la zona, cuando un beso entre Berta y Marc en un cementerio sella un ritual involuntario. Un descenso al disparate y la desesperación entre Figueres, Santa Margarida y Empuriabrava. El Alt Empordà se convierte en un escenario de aventura coming-of-age marcada por la adquisición de poderes sobrenaturales de ella y la angustia de él.
La historia original parte de la fusión de dos cuentos de terror que Martín escribió para comprobar si podía crear una ficción convincente. Una narrativa que tomó su forma final cuando introdujeron a Toni Benages en el proceso; con este “grandioso dibujante y artista”, las viñetas dieron paso al color y a nuevas tramas argumentales, en un Empordà que conserva sus leyendas, contradicciones y una cierta decadencia. Una comarca que se convierte en un personaje más y adquiere una personalidad propia a través de la mirada de los autores.
Visualmente, las ilustraciones beben del cómic de horror estadounidense de los años sesenta con referentes como EC Comics, de los años ochenta con Warren y, también, de la revista española Creepy, que según Martín “marcó mucho a todo el mundo”. En el ámbito narrativo, en cambio, el principal referente es el horror en lo cotidiano, con autores como Stephen King y Grady Hendrix.
El terror, la comedia y el espíritu macarra conviven en una historia al ritmo de Black Sabbath donde el sentido común salta por la ventana y deja paso a la locura de las noches de juerga adolescentes donde todo parece una buena idea. Tal como reconoce el autor, encontrar el equilibrio no ha sido nada fácil: “No sé si he encontrado un equilibrio, pero en este sentido es divertido, porque sería un pastiche cultural de cosas, y estas cosas que cuestan de definir siempre son divertidas”.
La estética marcada por los noventa (“no me apetecía escribir una historia donde la mensajería instantánea y las videollamadas fueran determinantes”) y una cierta nostalgia no dejan de lado a los lectores jóvenes. L’altre Empordà tiene un aire de atemporalidad. Las angustias de los personajes y sus reacciones son transversales independientemente de la época. Al fin y al cabo, se trata de angustia postadolescente, sexo y muerte: “Eros y Tánatos, el material literario más antiguo de la historia”.
En el fondo todo esto es angustia postadolescente, sexo y muerte, Eros y Tánatos, el material literario más antiguo de la historia
La otra cara del Empordà tiene todavía rincones por explorar con un gran potencial terrorífico. El autor señala Llers y las ruinas de su castillo en medio del pueblo: “Toda la carretera está llena de prostíbulos y de centros comerciales. Giras a la izquierda y hay una especie de castillo, como en ruinas draculianas, que se ha quedado allí. Este sería un buen lugar para una historia sobrenatural”. Un ejemplo más que demuestra que, tras las postales turísticas, el Empordà tiene mucho por descubrir y muchas historias por contar.
L’altre Empordà
Este artículo ha sido publicado el 8 de octubre a las 13.50 h
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