¿Puede una pieza de ropa convertirse en una escultura? Espacio, puntada, espacio, puntada… Golpe de martillo, pausa, golpe de martillo. Ambos son trabajos manuales en los que el momento de la acción es tan importante como el de la inacción: el espacio entre un patrón y otro, o entre un fragmento de materia y otro acaba configurando una prenda de ropa o una estructura arquitectónica, como sucede en un trencadís.
Y así es como la artista barcelonesa Alicia Gimeno, que ha participado en citas de arte contemporáneo como Art Nou y SWAB Barcelona, ha puesto hilo y aguja a una pieza escultórica que establece un puente entre la construcción de un edificio y la confección de un traje. Lo ha hecho en la BOSS Store de Passeig de Gràcia, rodeada, precisamente, de algunos de los edificios modernistas más impresionantes de la ciudad y, nos atrevemos a decir, del mundo.
La obra, titulada Tailored Light, toma como punto de partida estos dos universos aparentemente distintos para crear una composición escultórica de acero de tres por dos metros que se podrá descubrir en la BOSS Store de Passeig de Gràcia, 84, junto a una pequeña muestra de otras de sus obras que se han sucedido en efecto dominó, partiendo de la misma idea.
"Mi trabajo parte de la unión de dos universos: la interpretación que yo hago de la gestualidad de la caligrafía oriental y las formas orgánicas del modernismo catalán, especialmente el de Barcelona, mi ciudad. Me interesa explorar cómo dialogan estos dos lenguajes en diferentes materiales y espacios", nos explica Gimeno. El concepto japonés del ma ocupa un lugar importante en su práctica artística. Entendido como el intervalo entre las cosas, tanto en el espacio como en el tiempo, no representa una ausencia, sino un espacio activo, cargado de significado, que establece relaciones entre las formas. En Tailored Light, esta idea se manifiesta en el diálogo entre la escultura, la luz y el espacio que la rodea, donde la sastrería y la arquitectura se encuentran a través de la forma, la estructura y el vacío.
En esta obra, el proceso creativo comienza con un elemento esencial de la sastrería: el patrón, esas líneas bidimensionales que anticipan la forma de una prenda. Gimeno traslada este principio al lenguaje escultórico mediante el bajorrelieve, creando una composición de acero cuyos pliegues y texturas evocan tanto la precisión de la confección como las formas orgánicas de la naturaleza.
Y Barcelona ha tenido mucho que ver en ello. "Lo que más me llamó la atención fue la ubicación de la tienda, en pleno Passeig de Gràcia, un lugar muy vinculado al modernismo catalán, del que bebe gran parte de mi trabajo. Pensé enseguida en los bancos de la avenida y en cómo están construidos a partir del trencadís, un mosaico formado por diferentes fragmentos".
Una obra que se transforma con cada mirada
A primera vista, el acero puede parecer un material rígido y frío. Sin embargo, en manos de Gimeno adquiere una sorprendente sensación de movimiento. La artista trabaja manualmente su superficie, golpeándola con un martillo para crear relieves que conservan las huellas del proceso creativo y reflejan la luz de manera diferente según el ángulo desde el que se contemplan.
"Hay dos tipos de movimiento. Por un lado, está el gesto que he pensado y dibujado previamente, que determina la forma y los espacios vacíos entre las piezas. Pero, por otro, está el movimiento que surge al trabajar el acero con el martillo. Ese resultado no se puede prever del todo, y me gusta no tener que controlarlo al cien por cien. Queda en manos del azar… o, mejor dicho, ¡de la naturaleza!".
Y es que la naturaleza es mucho más que una inspiración estética para Gimeno. También es una forma de recordar de dónde venimos, especialmente en ciudades tan ajetreadas como Barcelona. "Creo que las personas necesitamos recordar ese pasado, esa naturaleza, ese gesto orgánico que, sin darnos cuenta, nos resulta familiar. Nos hace sentir en casa porque, por más que avancemos, tenemos un pasado muy ligado a la naturaleza".
Una tienda de ropa convertida en museo
Pero ¿qué sucede cuando el arte abandona los espacios expositivos tradicionales y aparece en un lugar tan cotidiano como una tienda de ropa? Para la artista, cuyo lenguaje minimalista y sobrio conecta de forma natural con la estética de BOSS, parte del atractivo reside precisamente en ese encuentro inesperado. "Me gusta que el arte aparezca en lugares donde no necesariamente esperamos encontrarlo. Me parece bonito que una persona entre en una tienda y, de repente, se detenga unos instantes a contemplar una obra, aunque no haya entrado con esa intención".
Y aquí la casualidad ha hecho de las suyas: la tienda cuenta con un jardín vertical que parece hecho a medida para la propuesta de Gimeno. La escultura principal de acero permanecerá instalada de forma permanente, pero durante unos días estará acompañada por una selección de obras en papel, una pieza de cerámica y pequeñas esculturas.
Así que, si alguna vez habéis querido visitar una galería de arte sin entrar en una galería de arte, esta es vuestra ocasión. Del 6 al 14 de noviembre, la BOSS Store de Passeig de Gràcia, 84, se convertirá en una suerte de museo improvisado donde las esculturas convivirán con las prendas, los patrones con la arquitectura y el arte con la vida cotidiana. Una oportunidad para descubrir esta particular exposición antes de que las obras temporales desaparezcan y la tienda recupere su aspecto habitual.
