La Navidad viste la gastronomía y el espacio del Palau de Mar

El gran Palau hace de antesala a toda la riqueza gastronómica y cultural del Port Vell, con Cal Pinxo, La Gavina, Brisa y el Merendero de la Mari como puertos gastronómicos imprescindibles. ¿Os animáis a descubrirlo entre luces y vibraciones navideñas?
Palau de Mar
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¿Sabíais que Palau de Mar se inspira en los docks de Londres? El edificio portuario se diseñó en 1881 por Maurici Garrán, quien tuvo muy presente esta arquitectura propia de la Revolución Industrial británica, y durante estas fechas tendréis la oportunidad de vivirlo vestido de Navidad.

Un edificio histórico maquillado para la ocasión que, al entrar, te abre todo un mundo cultural y gastronómico muy rico: alberga el Museu d’Història de Catalunya, el Centre d’Història Contemporània, el Departamento de Bienestar Social de la Generalitat y diversos restaurantes y cafeterías que son imprescindibles de la zona portuaria barcelonesa. Cal Pinxo, La Gavina, Brisa y el Merendero de la Mari son algunos de los referentes, que combinan gastronomía mediterránea de calidad tanto tradicional como más moderna.

Además, también es la vía de acceso más rápida a la famosa feria de Navidad del Port, con una noria y toda una zona de atracciones, presidida por un paseo que las conecta y que, para la ocasión, está decorado con luces, árboles y guiños navideños.

¿Preparados para sumergiros en ella? ¡Os contamos cómo luce en estas fechas y qué planes podéis hacer!

¡Un paseo lleno de luces!

Uno de los deportes preferidos de estas fechas es pasear por un entorno bien decorado, lleno de luces y detalles navideños que nos hacen apreciar aún más la arquitectura de los lugares por los que transitamos. ¿Qué mejor que hacerlo de camino al Palau de Mar? Un paseo marítimo, frente al mar y a los bonitos barcos del Port, que os conecta con la feria, las atracciones y todo el abanico gastronómico de la zona. Además, este año las decoraciones han cambiado de piel y encontraréis nuevas sorpresas. ¿No os entran ganas de saber cómo luce?

Para ponéroslo fácil, nosotros os proponemos el plan. Empezad la caminata por la tarde, cuando cae el sol, entre luz y luz, y saboreando las vistas entre ola y barco. Después, podéis dejaros caer por el mercado o incluso ir con los más pequeños a disfrutar de la zona de atracciones. Y cuando el hambre ya aprieta, dirigíos al Palau de Mar y dejaos llevar por sus delicias gastronómicas.

¿El broche final? Disfrutar de las impresionantes vistas de toda Barcelona vestida de Navidad desde la espectacular azotea del Palau de Mar.

Una puerta al universo gastronómico de la ciudad

El Palau tiene una cara gastronómica que no se puede obviar. Su proximidad al mar lo sitúa en una posición privilegiada y por eso gran parte de la restauración que alberga es de tono marinero y mediterráneo, muy fresca y con productos de primera calidad. ¿Los más destacados?

Cal Pinxo es un clásico de tradición familiar, reconocido especialmente por sus arroces y paellas, mientras que Brisa es una propuesta más reciente en el Palau de Mar, que apuesta por una cocina de temporada con un toque actual. La Gavina también es una vieja conocida: se instaló en el Palau de Mar a principios de los años noventa y mantiene viva la tradición de los antiguos merenderos de la Barceloneta; y el Merendero de la Mari mantiene viva la historia de cinco generaciones con platos icónicos como el rape a la Mari y una identidad muy marcada. ¡Mesas bien dispuestas con un paisaje inigualable! ¿Con cuál os quedáis?

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Redondear el día: paradas culturales top

Pasear por el Palau de Mar es mucho más que dar un paseo junto al mar: es una invitación a vivir la historia, la cultura y la gastronomía de Barcelona en un mismo espacio. ¿Queréis acabar la jornada navideña con una buena dosis de conocimiento?

Podéis empezar por ir al Museu d’Història de Catalunya, inaugurado en 1996, donde un recorrido por sus salas permite viajar desde los orígenes prehistóricos hasta la Cataluña contemporánea, descubriendo las múltiples caras de un país cambiante y poliédrico. El Centre d’Història Contemporània, que comparte sede con el museo, completa la visita con una mirada crítica e imprescindible al siglo XX, aportando voces y relatos que durante años quedaron al margen del relato oficial.

Después de sumergirse en el pasado, nada mejor que volver al presente con un paseo por el muelle, rodeados de barcos y con el Mediterráneo más festivo del año como telón de fondo. ¿Os apuntáis?

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